Colombia firma la paz, pero falta un largo camino

El gobierno colombiano y las FARC-EP concluyen negociaciones en La Habana
Por Mariela Pérez Valenzuela
Lo que parecía imposible se hizo realidad en La Habana cuando el gobierno de Juan Manuel Santos y las guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) suscribieron este miércoles el acuerdo final de las negociaciones de paz iniciadas hace casi cuatro años en la bella ciudad caribeña.
Cuba y Noruega fueron los garantes en los Diálogos de Paz, un proceso no exento de dificultades, en los que las partes enfrentadas por más de medio siglo analizaron, discutieron, lograron la suscripción de documentos previos y finalmente este acuerdo –que engloba todos los demás- que seguirá para el Congreso Nacional y dará paso a un plebiscito el próximo 2 de octubre.
Este texto es considerado una significativa fase de transición hacia la paz irreversible. Si el acuerdo final gana la consulta popular al que convocará Santos la semana próxima, comenzará otro importante momento para alcanzar la paz duradera y definitiva mediante un proceso de construcción política diferente al que ahora existe, con la inclusión de todos los sectores sociales.
Para que este Acuerdo se haga realidad, cuatro millones 286 mil 770 personas deben votar por el SI, equivalentes a poco más del umbral del 13 por ciento del último censo electoral para las elecciones presidenciales, y ganarle al NO propugnado por fuerzas derechistas opuestas a la pacificación nacional, cuyo líder es el expresidente Álvaro Uribe, considerado el organizador de los grupos paramilitares comprobados causantes de miles de asesinatos de inocentes y opositores.
Una vez conocidos los resultados, si gana el SI comenzará una nueva etapa en la historia de la política colombiana para que no se repita el conflicto bélico originado en esta nación debido, entre otros factores, a la situación de pobreza extrema en varios sectores poblacionales por el abandono gubernamental, en especial en territorios rurales.
El garante de Cuba afirmó luego de la firma del histórico texto: “Nos ceñimos a la Constitución de Colombia y los principios del derecho internacional”.
La prioridad, dijo, es (…)” respetar los derechos fundamentales de los grupos minoritarios, como campesinos, indígenas, personas con discapacidad, desplazados, entre otros”.
Si importante es este nuevo paso también lo será la posterior convocatoria de todas las fuerzas políticas colombianas “para atender los retos que la paz demanden”.
Entre ellos aparecen una mayor inclusión social de sectores históricamente segregados, la admisión y convivencia con las guerrillas que intentarán el lanzamiento de plataformas políticas que eviten el resurgimiento de la guerra civil como la que podría terminar ahora, que dejó miles de muertos, desaparecidos y desplazados internos, y la eliminación de los grupos paramilitares .
El Acuerdo Final está compuesto de una serie de pactos antes suscritos, según se explicó en La Habana, que sin embargo constituyen un todo indisoluble – de acuerdo con los firmantes-, porque están permeados por un mismo enfoque de derechos, para que las medidas adoptadas contribuyan a su materialización.
Según se conoció en La Habana, se hicieron siete copias del Acuerdo de Paz de 200 hojas cada una, repartidas y firmadas entre las partes (Gobierno y FARC-EP), los países garantes y la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El séptimo ejemplar se depositará ante el Consejo Federal Suizo o el organismo que lo sustituya en el futuro como depositario de las convenciones de Ginebra.
En opiniones vertidas en Bogotá, el diputado Iván Cepeda, uno de los máximos defensores del proceso pacificador, dijo que “para dar paso a la paz en el país suramericano, se deben resolver primero los problemas sociales que desencadenaron el conflicto armado”.
En entrevista exclusiva para teleSUR, Cepeda sostuvo que la finalización de la mesa de negociación establecida “es la conclusión a muchos años de esfuerzo” en persecución de armonía para la nación.
El congresista indicó a Telesur que “tras los acuerdos esperan una etapa de transformaciones e intensas luchas sociales”.
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