Disonancia

disonancia
Los árboles están adornados con jabas llenas de basura y en las esquinas hay pequeños bultos de escombros con desechos de todo tipo.

Cuando se llega al Reparto Alturas de Aeropuerto, del municipio habanero de Boyeros, varios elementos llaman la atención: algunos por lo inesperado, otros por lo inapropiado

 

Por Leydis Luisa Mitjans

Aunque es un lugar distante, al Reparto Alturas de Aeropuerto puede llegarse con facilidad desde algunos puntos céntricos de la capital cubana: Vedado, Habana Vieja, Plaza de la Revolución. Te acercan al lugar las rutas del P-12 y el P-16, dos ómnibus que para alegría de todos han mejorado sus servicios.

Lo primero que te recibe en la barriada es un silencio profundo y cierta soledad; al menos esta era la imagen de un sábado en la mañana luego del concierto de los Rolling Stones. Después, uno se detiene en el ambiente sano, en las casas amplias y firmes. Alturas de Aeropuerto luce como un cuadro recién pintado, todo parece nuevo….Pero la magia dura poco.

Los árboles están adornados con jabas llenas de basura y en las esquinas hay pequeños bultos de escombros con desechos de todo tipo que hace más de tres meses nadie recoge.

Maritza León, vecina de la localidad, apenas se sienta en el portal; las moscas y el mal olor llegan hasta su puerta haciendo la estancia insoportable, porque uno de esos bultos está frente a su casa. Y en similar situación se encuentran otros habitantes del reparto. Sin embargo, ese no es el principal problema. Quienes allí residen afirman haber solicitado la ayuda de todas las entidades pertinentes, y el silencio ha sido la única respuesta. “Es horrible lo que está sucediendo y que nadie reaccione es lo más triste”, explica León.

Ante este escenario se impone la primera interrogante: en un momento en que enfermedades como el Dengue y el Zika, entre otras transmisibles y no transmisibles, amenazan con incrementarse, ¿no debieran redoblarse los refuerzos, agotar hasta el último recurso y emplear todas las herramientas posibles para mantener la higiene en los barrios?

Y la segunda y quizás más importante: el gran ¿Por qué? ¿Por qué ninguna institución responde a las demandas? ¿Por qué la indolencia parece una norma? Esas son algunas de las cuestiones a las que trataremos de responder con la esperanza, que dicen es lo último que se pierde, de que los cúmulos de desechos sean recogidos lo antes posible.

Tomado de Radio Reloj

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