El día amaneció con alma, rostro y nombre de mujer

8 de marzo
Día de la Mujer

El día tiene hoy fragancia de jazmín y pólvora; suavidad de lecho y reciedumbre de talleres…

 

Por Rosa Pérez López

Hoy el día amaneció con alma, rostro y nombre de mujer, para que la vida le haga nuevas promesas al futuro. Ese porvenir fraguado alguna vez en un vientre cálido y fecundo, amasado en el desvelo, la entrega y el amor, acrecentado en los valores, el ejemplo y la virtud. Porque no es posible el engrandecimiento humano sin impulso y ternura de mujer.

Por eso el día tiene hoy fragancia de jazmín y pólvora; suavidad de lecho y reciedumbre de talleres, pues en todos sus espacios se hace presencia –como en la vida misma- esa criatura que presuntamente nació de una costilla, para alcanzar en nuestro país una dimensión verdadera, tangible, cotidiana y colosal.

Hoy el día amaneció con alma, rostro y nombre de mujer: esa mujer cubana que ha traspasado las fronteras de su tiempo y de su tierra para hacerle cada día nuevas y mejores promesas al futuro. Esa “Revolución dentro de la Revolución”, como tan justamente la definiera y valorara Fidel Castro: el invencible luchador que hizo realidad los anhelos emancipadores de Ana Betancourt, los afanes libertarios de Mariana Grajales, y los sueños de igualdad y justicia de Celia Sánchez y de Vilma Espín.

Hoy el día amaneció con alma, rostro y nombre de mujer, porque en Cuba el 8 de marzo está hecho de las mejores fibras de la Patria.

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