El cronista mayor del cine cubano

Santiago Álvarez. Imagen tomada de Internet (2)
Santiago Álvarez.

Bastaron seis minutos de metraje para la edificación de una obra magna, capaz de asombrar a la persona más ecuánime: Now, es todavía un reto para el documental cubano

 

Por Ortelio Rodríguez Alba

El tercer mes del año contiene un grupo de motivaciones significativas para el escenario cultural de la Isla. Una de las peculiaridades de marzo reside, valga subrayarlo, en la reunión de dos sucesos descollantes alrededor de la fílmica nacional y, especialmente, casi en dinámica concéntrica, vinculados a un hombre.

El importante Festival de Cine Documental Santiago Álvarez In Memoriam surgió debido, en una gran medida, a la labor que legara este director al audiovisual cubano. Su institución propicia el festejo que coincide, cada tercer mes en años alternos, con el aniversario de natalicio de la figura rectora, el maestro Santiago Álvarez (La Habana, marzo 1919-mayo 1998).

El título Gran Brujo de los Andes le fue impuesto en 1980 por la Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela; tras una obra dinamizadora, experimental y beligerante, reinvento virtuoso de la práctica documental. La crónica de ese “sacrílego” artista exploró los primeros años del contexto revolucionario en Cuba y trascendió los límites insulares al ahondar en sucesos y temas de toda América. Su trabajo aupó la indagación periodística y el lenguaje cinematográfico, fusión con notables resultados estéticos.

La inmortalidad de Santiago Álvarez debe un espacio valioso a su colosal desempeño como gestor de la “Memoria del mundo” (al menos una de ellas), como fue proclamado el Noticiero ICAIC Latinoamericano por la UNESCO. Recuento informativo de alta calidad con un ritmo y procesos de edición singulares que aguardaba expectante el público cada semana. Desde 1961 hasta 1990 fueron proyectados más de mil noticieros que han recorrido la historia de Cuba y de otras naciones. Entre ellos estuvieron Crisis en el Caribe (1962), Fidel en la URSS (1963), Año 7 (1966) y El gran salto al vacío (1979) entre muchos tantos.

Al cumplirse 97 años del nacimiento de Santiago Álvarez, el cronista mayor de nuestro cine para un grupo numeroso de creadores, la joven descendencia desconoce su alcance y nutrido ejercicio documental. No obstante, puede surgir en medio de la generación post 90, ocasionalmente, un destello vocal que eleve la palabra Now, pieza célebre de su trayectoria. Bastaron seis minutos de metraje para la edificación de una obra magna, capaz de deslumbrar a la persona más ecuánime. Corto que preconiza la comunión de banda sonora y acción dramática, Now (1965) además expone de manera contundente la excelencia del montaje como factor dinamizador esencial de una trama.

Algunas secuencias fílmicas e instantáneas animadas muestran el movimiento a favor de los derechos civiles en Estados Unidos y la lucha por la igualdad racial, acompañadas de la potencia sonora de Lena Horne, dieron lugar al catalogado primer videoclip de la historia.

El director de Ciclón (1960), Hanoi, martes 13 (1965) y Piedra sobre piedra (1968) goza del reconocimiento mayoritario de crítica, instituciones y público. Un graduado de Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana, minero en Pensilvania, con estudios sobre Sicología en la Universidad de Columbia, ha influido de manera decisiva en la formación y personalidad de nuestro audiovisual y en los espacios que hoy día lo promueven.  A él nuestro agradecimiento y sincero respeto.

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