Edificaciones religiosas, verdaderas joyas de la arquitectura cubana

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Catedral de La Habana.

Entre los muchos encantos que tiene la Habana Vieja, figuran esos inmuebles restaurados y conservados gracias a la labor de las propias iglesias y de la Oficina del Historiador de La Habana

 

Por Carlos Heredia Reyes

Amén de los cultos y servicios que en muchas de ellas se realizan, a diario cientos de turistas nacionales y extranjeros disfrutan de estas joyas de la arquitectura y la cultura cubanas, la mayoría erigidas en la etapa colonial y con diversos estilos.

Está por ejemplo la Sacra Catedral Ortodoxa de San Nicolás de Mira, situada en uno de los extremos del Jardín Madre Teresa de Calcuta, en la parte trasera del Convento de San Francisco de Asís.

En presencia del entonces Presidente cubano, Fidel Castro, fue consagrada el 25 de enero de 2004 por Su Toda Santidad Bartolomeo, Patriarca Ecuménico. Como en todas las iglesias bizantinas, el mayor interés artístico se concentra en el espacio interior, decorado con reproducciones de antiguos candelabros, simulaciones de pinturas murales, mosaicos e íconos verdaderos que representan a apóstoles, profetas, santos y obispos de la iglesia primitiva.

En el centro histórico de La Habana Vieja se halla también la Iglesia de San Francisco de Paula, que en 1664 surgiera como un hospital para mujeres y una ermita. Destruidos ambos por un huracán en 1730, fueron reconstruidos con estilo barroco y en 1907 pasó a ser propiedad de una entidad privada, que en 1937 pretendió demoler la instalación. Luego de fuertes polémicas, se demolió en 1946 el hospital y una porción de la iglesia. En la parte salvada se destacan su cúpula de base octogonal y su fachada.

En el año 2000 este espacio renace como sala de conciertos dedicada a la música antigua, y espacio expositivo para valiosas obras de connotados artistas contemporáneos de la plástica cubana.

La Catedral de La Habana es otra de las connotadas edificaciones religiosas, sobre la cual señala la literatura consultada que después de la expulsión de los jesuitas en 1767 y la confiscación de sus bienes, las obras del templo que la Compañía de Jesús levantaba para sí en la plaza de la ciénaga continuaron, y en 1773 fue trasladada a esa edificación la Parroquial Mayor.

En 1789 el templo, de fachada barroca, fue designado Catedral. Se dice además, que aquí descansaron los supuestos restos de Cristóbal Colón traídos de Santo Domingo en 1796, hasta 1898, cuando fueron trasladados a España.

Con motivo de la visita de Su Santidad Juan Pablo II el templo fue remodelado para devolverle el aspecto anterior a las reformas realizadas en 1950.

En Villegas y Teniente Rey está la Iglesia del Cristo. De la primitiva edificación del siglo XVII, conocida como Ermita del Humilladero por ser la meta del Vía Crucis franciscano, solo queda el recinto y la cubierta de alfarjes de la nave central. En 1755 se reconstruyó con la importante fachada actual, las torres extremas, la puerta abocinada, y el óculo ciego de la parte superior.

En 1932 se le agregaron dos naves laterales. La plaza, además de su función religiosa, concretada en la escenificación del Vía Crucis, a fines del siglo XVIII empezó a tener funciones comerciales. Esta característica la acompañó hasta mediados del siglo XIX, cuando se transformó en un espacio público para el esparcimiento de los habaneros.

También la otrora Casa de don Lorenzo Montalvo –un típico inmueble colonial de mediados del siglo XVIII– fue restaurado en 1992 como Escuela Taller Melchor Gaspar de Jovellanos y se reacondicionó en 2003 para convertirse en la primera sede en Cuba de la Orden del Santísimo Salvador de Santa Brígida, prestigiosa congregación femenina originada en Suecia en el siglo XIV.

Se trata del Convento del Santísimo Salvador y Santa Brígida que, con fachadas por las calles Oficios y Teniente Rey, posee tres parcelas comunicadas entre sí y un área de 1644 metros cuadrados. Se compone de convento para las monjas, casa de huéspedes y parqueo. Destacan las dos capillas: una abierta al culto público, y la otra, en la parte lateral del edificio, destinada para el noviciado.

En la inauguración del convento brigidino, el 8 de marzo del 2003, el líder cubano Fidel Castro calificó a esa obra como “bello símbolo de fraternidad y paz”.

Otra iglesia muy visitada y que se mantiene activa es la del Espíritu Santo, en Cuba entre Acosta y Jesús María. Se levanta sobre una ermita del siglo XVII, pero la construcción actual data del siglo XVIII. Destaca en su arquitectura la bóveda de piedra sobre el altar, mientras el resto de sus techos están realizados en madera. Contiene una gran riqueza arqueológica en sus catacumbas. Descansan allí los restos del obispo Jerónimo Valdés, benefactor de la ciudad en el siglo XVIII.

No lejos de la misma, en Cuba, entre Sol y Luz, está el Convento de Santa Clara, inaugurado en 1644. Fue el primero de mujeres en La Habana, y su casa matriz se encontraba en Cartagena de Indias. Sus dimensiones aumentaron con el tiempo hasta absorber propiedades circundantes. Conserva en su interior callejuelas, construcciones domésticas y una fuente pública.

El trabajo de la madera, particularmente en los techos, es una de sus principales características. Abandonado por las monjas en 1922, al año siguiente protagonizó un gran escándalo por fraude gubernamental en su venta. Restaurado en época reciente, alberga al Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología (CENCREM).

En Compostela entre Cuarteles y Chacón se encuentra la Iglesia del Santo Ángel Custodio, cuya edificación inicial del siglo XVII fue arrasada por un huracán en 1846 y se reconstruyó, en breve y totalmente, en estilo neogótico. Allí se celebraban las famosas Ferias de San Rafael que recoge Cirilo Villaverde en su novela Cecilia Valdés o La Loma del Ángel. Fueron bautizados en este templo los fundadores de la nación cubana: el padre Félix Varela y José Martí.

Otro convento e iglesia muy visitada es la de la Merced, construida entre 1865 y 1867. El templo, considerado como uno de los más suntuosos de La Habana, se levanta en una plazuela que permite apreciar en su totalidad la fachada barroca desprovista de torre, en la cual se destaca la puerta principal de arco abocinado y nicho central.

Está también el Seminario de San Carlos y San Ambrosio, en Tacón, entre Empedrado y Chacón, construido por la Compañía de Jesús. Expulsados los jesuitas en 1767, inmediatamente se trasladó al inmueble el seminario San Ambrosio. Fue llamado también de San Carlos en honor al rey Carlos III de España, quien en 1777 le concedió el título de Conciliar, igualándolo a los seminarios españoles.

La portada antigua, el patio y la escalera principal son consideradas entre las más fastuosas de la época colonial habanera.

A ambos lados de la puerta se observan dos bustos de los profesores más representativos e importantes en la formación de la nacionalidad cubana: José Agustín Caballero y Félix Varela, quienes ejercieron su magisterio en el Seminario. En las aulas de este colegio religioso se formaron figuras prominentes de la nación cubana. Mantiene sus funciones originales.

Del siglo XVII data la Iglesia y Convento de San Agustín o San Francisco el Nuevo, ampliamente reformados en 1925 y 1947. En ese templo radicaron los agustinos hasta que en 1842 pasó a la Orden Tercera de San Francisco y en 1844 a los frailes franciscanos de la Primera Orden.

Su estilo tiene gran influencia mexicana por encontrarse allí la casa matriz de la orden agustina. Perduran un bello retablo de Miguel Consistre, la decoración de la cúpula y los vitrales. Albergó la Academia de Bellas Artes San Alejandro, de 1818 a 1856. La iglesia se mantiene en funciones.

Como un monumento a la amistad cubano-rusa está considerada la Sacra Catedral Ortodoxa Rusa Nuestra Señora de Kazán en La Habana, ubicada en la Avenida del Puerto. Fue consagrada el 19 de octubre de 2008 en ceremonia oficiada por Su Eminencia Kiril, en la actualidad el XVI Patriarca de Moscú y toda Rusia, con la asistencia del Presidente Raúl Castro junto a otras personalidades rusas y cubanas.

Su construcción fue acordada con las autoridades eclesiales rusas, a partir de un proyecto concebido por el arquitecto Alexei Voronsov, ejecutado por especialistas y obreros de la Oficina del Historiador de la Ciudad. En dos años y medio se edificó esta iglesia que afianza la presencia de un credo que comparten miles de personas en Cuba.

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