El arte escultórico de Osneldo García

El corset desnudo, 1968
El corset desnudo, 1968

Su obra es una referencia de la hibridez genérica que caracterizó la producción plástica de los años 60 y 90 en Cuba

 

Por Ortelio Rodríguez Alba

Guajiro de Mayajgua, ex -combatiente del Ejército Rebelde, instintivo y espontáneo como la flora y fauna de su natal región, graduado de la Academia de San Alejandro, heterodoxo y romántico a un mismo tiempo, Osneldo García tiene todos los ingredientes básicos de un artista misterioso y directo que traspasas las fronteras de cualquier efímera clasificación.

Artífice de un lenguaje instalativo que sacudió los cimientos del arte escultórico cubano, su obra es una referencia de la hibridez genérica que caracterizó la producción plástica de los años 60 y 70 en Cuba, cuando voces aisladas se aventuraron a renovar el escenario visual de la escultura, tras décadas marcadas por el sólido metier de los conservadores académicos.

Fue un renovador en muchos sentidos, no solo en la iconografía erótica por la cual es ampliamente conocido en Cuba y en otras latitudes, tampoco por la dinámica cinética con que engalanó muchas de sus producciones haciendo tributo, indirectamente, al mejor legado del arte versátil latinoamericano. Fue también renovador en el uso los materiales empleados -mármol, hierro, tela, resina o, incluso, el elemento netamente humano. Con ellos tejió una urdimbre basada en la solidez de las estructuras, a la vez que apoyada en la levedad de las composiciones producidas; raro equilibrio a través del cual compulsó un repertorio inédito en imágenes para el contexto local.

Estudio, 1955. Talla en madera de pequeño formato
Estudio, 1955. Talla en madera de pequeño formato

Osneldo García es también un artista de sesgo irónico y, por extensión, humorístico. No podrían percibirse en sus obras la margen de este rasgo que identifica al creador con cierto regusto por la picardía, entendida cubana y guajiramente, tal y como la siente un hombre de origen rural. Y ese acento tonifica casi toda su obra, dialogando con un contexto artístico internacional que hunde sus raíces en la imaginería mecánica.

Obras de Osneldo son patrimonio de la nación y pueden encontrarse en sitios insospechados: desde una manigua, una galería, un espacio público o un gran museo. El Museo Nacional de Bellas Artes atesora algunas de sus piezas, las cuales preserva con especial celo. Entre otras destacan su Corset femenino y El guerrero, notables esculturas que dialogan con una colección rica en eventos transcurridos durante los años 60en la Isla.

El legado de Osneldo llega hasta los escultores e instalacionistas que hoy en Cuba rediseñan el imaginario público mediante prácticas artísticas que intentan dialogar con el transeúnte, a la par que provoca hacia la búsqueda de un gesto o mirada diferente al entorno citadino . En ese sentido, el guajiro de Mayajigua continúa siendo un ineludible contemporáneo…

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