Haití busca camino institucional, pero la crisis continúa

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Las grandes manifestaciones que exigían comicios presidenciales transparentes.

La empobrecida Haití busca caminos hacia la normalización institucional, pero todavía no se ha designado un Primer Ministro, cabeza de un futuro gobierno de transición

 

Por Mariela Pérez Valenzuela

La crisis política haitiana está al parecer en un contenido estado de erupción, en estos días en que el presidente interino de esa empobrecida nación, Jacolerme Privert, busca un Primer Ministro y un gobierno de consenso, encargado de organizar y llevar al éxito elecciones generales.

El pasado día 7 el expresidente Michel Martelly dejó el país en manos de Privert, 63 años, hasta ese momento presidente del Senado, luego de las grandes manifestaciones que exigían comicios presidenciales transparentes. El conflicto interno comenzó con denuncias políticas y manifestaciones callejeras por fraude en los comicios presidenciales realizados el pasado 25 de octubre.

Aunque a ello le siguió la renuncia del candidato opositor Jude Célestine, segundo colocado en la votación, el gobierno insistió en la segunda vuelta que debió ser suspendida en dos oportunidades por las protestas populares, agravadas por la entrada en escena de exmilitares que balearon al pueblo indefenso.

Además, el gobierno transicional también debe recomponer el Consejo Electoral Provisional (CEP), cuyos miembros renunciaron ante la situación latente en las calles de varias importantes localidades.

Es en este contexto que Martelly dejó el gobierno, sin tener sustituto, y dejando en manos de Privert el futuro de una nación que arrastra más de un siglo de miseria y empobrecimiento, intervenciones militares estadounidenses, la presencia de los Cascos Azules de Naciones Unidas, y un terremoto que en el 2010 dejó más de 300 mil muertos, un número mayor de heridos y discapacitados, y un millón de personas sin hogar entre los grupos poblacionales más humildes.

Aunque aún se desconoce quién será el futuro Premier –lo que podría desencadenar nuevas protestas si la población y los partidos están inconformes-, el presidente interino afirmó que ya sostuvo lo que calificó de “intensas negociaciones” con diversos sectores religiosos y sociales.

Una nota de la agencia de noticias Prensa Latina refirió que hay, según Privert, seis candidatos potenciales registrados para la selección del primer ministro a cargo de una nueva administración del país.

Están entre los postulados  Myrlande Manigat, de la Agrupación de Demócratas Nacionales Progresistas (RDNP), presentada por la plataforma Jistis (Justicia) y en segundo lugar el ex senador Simon Desras Dieusseul; también el ex senador Edgard Leblanc, de Organización del Pueblo en Lucha (OPL), oponente de Privert en la elección ocurrida en el Parlamento el pasado día 14.

Antes de dejar el gobierno, Martelly pactó con el Congreso Nacional para que el nuevo proceso electoral se cumpla en 120 días. Su sucesor, ante el estado de las finanzas nacionales, avisó que reducirá el número de ministerios en el gobierno de transición –creado por consenso- a los efectos de bajar el gasto público.

En opinión del politólogo James Petras, no habrá solución en Haití mientras sea dirigido por el exlíder parlamentario que, afirmó, forma parte de la oligarquía haitiana.

Convencido de que habrá nuevas movilizaciones, Petras aseguró que “no tiene solución este gobierno de transición, porque viene de la misma casta política que el gobierno anterior. Habría una posibilidad si se organizan con rapidez nuevas elecciones democráticas, con un conteo honesto y que el pueblo vote por los candidatos idóneos.

“Hasta ahora, precisó, las elecciones están controladas, manipuladas en forma muy corrupta; podemos decir que no existían elecciones libres”.

Según el cronograma trazado por Privert, y que deberá ser consensuado con el futuro gobierno de transición, los comicios presidenciales serían celebrados en abril y el electo Mandatario asumirá el 14 de mayo próximo.

Los ocho partidos de oposición se encuentran en un compás de espera. Denominados G-8, son los convocantes de las manifestaciones públicas y exigen un proceso electoral más simple y transparente para que la población analfabeta haitiana pueda ejercer plenamente su ciudadanía, una comisión para auditar integralmente las elecciones de 2015, y la instauración de un proceso judicial que establezca responsabilidades y castigos a los responsables de los fraudes.

La población haitiana, coinciden politólogos, busca en sus protestas la oportunidad de romper con el ciclo de dominación injerencista de Estados Unidos desde su primera invasión al pequeño territorio en 1995, que incluso desplazó por un golpe militar –organizado por el país norteño y la Unión Europea- al legitimo presidente Jean=Bertrand Aristide en 2004.

En los últimos días, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) alertó sobre la hambruna en Haití. Esa organización calculó que  3,6 millones de haitianos atraviesan una crisis alimentaria, y otros 1,5 millones viven en situación de extrema de pobreza.

También la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) comenzó a mover recursos para ayudar a miles de haitianos regresados de República Dominicana y que viven en hacinamiento en localidades próximas a la frontera con su vecino país.

Haití y República Dominicana integran la isla caribeña La Española.

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