Café amargo en los cines

café amargo
Fotograma de la película que se estrena en el circuito de cines del país.

Dirigida por Rigoberto Jiménez, el largometraje cubano llegará al circuito de estreno a partir del 17 de febrero

 

Por María Camila Maury Vázquez y Arlette Vasallo

El largometraje cubano de ficción Café amargo se estrenará a partir del 17 de febrero en todo el país. El director del filme, Rigoberto Jiménez, basó el argumento en su documental Las cuatro hermanas, de 1997, que tuvo su origen en la Televisión Serrana. La producción se concretó en el 2012.

“De abril a mayo, durante seis semanas, el equipo, formado mayormente por amigos, estuvo en la Sierra. Luego duró tres años terminar el trabajo, pero se logró gracias al esfuerzo, al amor por la historia, el lugar y al apoyo de instituciones como la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, Televisión Serrana y el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos,” afirmó el director.

—¿Cómo surgió la idea para la película?

—Me había graduado de Letras en la Universidad de Oriente; ante una convocatoria de Televisión Serrana me presenté y ya como parte del proyecto comencé a conocer muchas personas y cuentos. Fue así como me topé con las cuatro hermanas y su mito dentro de la comunidad de San Pablo del Yao. Vivían solas, no dejaban entrar a nadie en su finca, mucho menos hombres, trabajaban sus tierras, desde la muerte de sus padres habían decidido resguardar el patrimonio familiar. Todo esto se llevó a la ficción mediante una historia, que muestra las consecuencias del paso del tiempo, su envejecimiento y el deterioro del cafetal.

—Todo artista pretende transmitir un mensaje, aunque luego espectadores y críticos tengan su opinión. ¿Cuál era su objetivo?

—Primeramente quería dar a conocer la historia de vida, la importancia de la toma de decisiones, cómo el ser humano es capaz de escoger la soledad por convicción. Y a partir del contexto, que muestra el duro trabajo del campo, el aislamiento, la falta de luz eléctrica, y los pensamientos atrasados de machismo, tanto en hombres como mujeres, dar a conocer que más allá de La Habana existe otra Cuba.

“El filme fue presentado durante el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Fue llevado además a Bayamo y San Pablo del Yao, donde la acogida fue especial, porque los habitantes conocían la historia y habían colaborado con la producción”.

Actualmente Rigoberto está inmerso en otro proyecto que también abordará la vida lejos de los movimientos citadinos y el tema familiar. “No podría decir que es para este año. Es otro proyecto de ficción que está en sus fases iniciales. Necesitará un proceso largo de búsqueda de fondos”, afirmó.

—¿Por qué le atraen las historias del campo?

—Yo soy de la Sierra. Por eso y porque ahora casi todos los filmes tienen su locación en la ciudad, me dedico al campo. De las actrices con las que trabajé, cinco son de Bayamo, nominadas al Premio Caricato de Cine por la película, y ese era otro de mis deseos: que trabajaran artistas noveles de otras provincias.

—¿Es Café amargo un homenaje a la Televisión Serrana?

—No es un homenaje, porque nunca me he separado por completo de Televisión Serrana. Aunque ahora soy parte de la Escuela Internacional de Cine, me mantengo en contacto con ese lugar al que me debo. El homenaje es más bien a las personas a quienes te les presentas con una cámara y les dices: ‘Mire, yo quiero hacer una película con su historia’, y aceptan. Abren las puertas de su casa y de su vida para que las filmes y las des a conocer. Te permiten convertirlos en personajes.

—La producción cinematográfica cubana versa frecuentemente sobre temas sociales. ¿Cree que se deberían diversificar temas y géneros?

—Todos los temas y géneros son posibles para el cine cubano, pero la iniciativa depende de los creadores y es también responsabilidad de las instituciones culturales el fomentar la existencia de esa variedad.

“No hay que temerle a que el cine refleje la sociedad, eso también es una de las funciones del arte. El cine latinoamericano siempre ha estado permeado de la realidad que está atravesando el continente. El arte nos permite ver las cosas desde un punto de vista que antes no habíamos visto y esto provoca una reflexión que resulta beneficiosa a la sociedad, de aquí parten los cambios.

“Existe un grupo grande de jóvenes que estudian en la Escuela Internacional de Cine y de Televisión o en la Facultad de Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual que tienen mucho interés y se están dedicando a hacer todo tipo de género, aunque todavía muchos cortometrajes, que no dejan de ser cine y tienen mucha importancia en el desarrollo de una cinematografía nacional”.

—Ante la influencia del cine foráneo el cubano mantiene la preferencia de los espectadores.

—El cine cubano gusta mucho en el país. Esto se hace notorio durante el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano en diciembre, cada vez que ponen una película cubana las salas quedan sin capacidad. Las personas se sienten reflejadas, reflexionan, se ríen de los problemas, y a veces lloran, porque la gente va al cine a tener cualquier tipo de emociones.

Tomado de Granma

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