El humedal: fuente de bienestar y sustento

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Los humedales se conservan porque son esenciales para la salud, el bienestar y la seguridad de las personas que viven en o cerca de ellos.

“Medios de vida sostenibles” es la máxima que en este 2016 esgrime la campaña en saludo al 2 de febrero, Día mundial de los humedales

 

Escrito por Ángeles Muik

Desde comienzos del pasado siglo XX el uso descontrolado e irracional de los ecosistemas cenagosos ha hecho posible su desaparición.

La ejecución de obras desacertadas y el empleo de manejos inadecuados, como el secado de pantanos, estiman en un 64 por ciento la extinción de estos depósitos acuíferos naturales.

En auxilio de esta situación, el 2 de febrero de 1971 varias naciones rubricaron la Convención sobre los humedales o Convención de Ramsar, nombre de la ciudad iraní, a orillas del Mar Caspio, donde se adoptó, por primera vez, este convenio internacional.

Como primer tratado referido a la conservación y el uso razonable de los humedales, la lista Ramsar incluye más de mil 900 sitios designados, lo cual representa más de 190 millones de hectáreas en 160 países.

“Medios de vida sostenibles” es la máxima que en este 2016, esgrime la campaña internacional en pos de demostrar el papel crucial de las marismas y pantanos en el bienestar actual y futuro de la vida en el planeta.

Cada año, en Cuba, la celebración de este día, incluye un cúmulo de actividades socioculturales en aras de incrementar el conocimiento y la sensibilidad de niños y adultos hacia estos increíbles escenarios de agua dulce.

En las escuelas cercanas a los humedales se realizan talleres de intercambio científico, festivales de participación comunitaria, programas culturales, círculos de interés y concursos en las modalidades de dibujo, poesía y fotografía, entre otras.

Cenagales de Cuba

El archipiélago cubano cuenta con cerca del 10 por ciento de su superficie ocupada por pantanos y áreas cenagosas (litorales e interiores) y el 30 por ciento de sus áreas protegidas constituyen espacios pantanosos de alta fragilidad y vulnerabilidad.

La República de Cuba forma parte de la Convención Ramsar desde el año 2001 y tiene seis espacios inscritos como sitios Ramsar.

La lista de lugares cubanos que hoy ostentan esta categoría internacional la encabeza la Ciénaga de Zapata, en la provincia de Matanzas y constituye el mayor tremedal del Caribe insular.

Además de Zapata, se reportan el Humedal Biramas, situado al sur de la provincia de Las Tunas, segundo más importante de la Isla.

También se inscriben los humedales del Delta del Cauto, en la provincia de Granma y el Buenavista, al centro de Cuba.

Le siguen en importancia la Ciénaga Lanier, al Sur de la Isla de la Juventud; además del Humedal Río Máximo, en Camagüey el Gran Humedal del Norte de Ciego de Ávila.

Juntos equivalen a una superficie total, aproximada, de 10 mil 410 kilómetros cuadrados del territorio nacional.

En estos momentos, los investigadores del Centro Nacional de Aéreas Protegidas trabajan en la inclusión de dos nuevas propuestas de sitio Ramsar cubanos: los humedales Guanahacabibes y el del Sur de Los Palacios, ambos en la provincia de Pinar del Río.

Asimismo, el Centro se ocupa del inventario de humedales cubanos, la aprobación legal de los sitios Ramsar, y el manejo adecuado de estos ecosistemas para su conservación y cuidado.

Rescatar el humedal

Estudios recientes aseguran que, a nivel mundial, en poco más de 40 años se ha degradado alrededor del 40 por ciento de las ciénagas; a un ritmo acelerado del 1,5 por ciento anual.

La disminución rápida de los humedales costeros, marinos y continentales es una realidad, que puede revertirse si desplegamos adecuados programas de manejo y conservación.

Importa mucho garantizar la supervivencia de estos contextos heterogéneos en su fauna y su flora. En ellos, se integran la biodiversidad, la regulación del clima y el ciclo del agua en la atmósfera.

En ocasiones, el desconocimiento de sus beneficios hace que muchas personas los consideren terrenos inservibles y baldíos.

Pero, lejos de ser lugares improductivos, todos necesitamos de ellos para obtener agua dulce. De manera directa más de mil millones de personas en todo el mundo dependen de los cenagales para ganarse la vida.

Estos sorprendentes espacios acuáticos además de generar y abastecer los recursos hídricos, también, se desdoblan en excelentes zonas para el turismo y la pesca.

Entre otras actividades humanas, el cultivo de arroz, la venta de agua, la construcción, además de la elaboración de tejidos, la medicina y el transporte constituyen fuentes de ingresos para muchos habitantes de las ciénagas.

Para estos pequeños productores los humedales saludables son esenciales para su sustento y fundamentales para su bienestar.

El futuro de la humanidad realmente depende de estos reservorios ácueos, los cuales actúan como verdaderos escudos naturales ante inundaciones y sequías.

En fin, nos protegen de una de las mayores amenazas ambientales de estos tiempos: el cambio climático.

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