Premio Nacional de la Enseñanza Artística para Roberto Peyon Montalvo

Texto y fotos: Francisco Delgado Márquez

El ejercicio de la virtud a servir en la formación del conocimiento y la
sensibilidad humana ha sido y es una vocación permanente en el espíritu
docente de un educador con más de 60 años en el magisterio y a pie de
constancia en las aulas ha formado a más de una generación de artistas e
intelectuales de Cuba.


Razón por la cuál recibió este viernes en el Aula Magna de la Universidad
de las Artes (ISA), el profesor de mérito y fundador de varias
instituciones educativas, Roberto Peyon Montalvo, el Premio Nacional de la
Enseñanza Artística 2020, de manos del Ministro de Cultura Alpidio Alonso
Grau y el Rector de esta Casa de Altos Estudios, Alexis Seijo García.


En la ceremonia de premiación estuvo presente la Vice-Ministra de Cultura
Kenelma Carvajal Pérez y la Secretaria General del Sindicato de la Cultura,
Nereyda López Labrada, entre otros funcionarios, maestros y amigos del
laureado.
La Presidenta del Jurado para esta ocasión especial, la artista, profesora
y Vice-Presidenta de la UNEAC, Corina Mestre Vilaboy reconoció el mérito
entre varios candidatos a este premio de este humilde educador, que un día
se afilió a las acciones del Movimiento Revolucionario 13 de Marzo para
derrocar a Batista hasta incorporarse una vez que triunfó la Revolución con
una tiza y un borrador a servir como parte imprescindible de su obra humana
a la formación de los pinos nuevos en el arte. Esos noveles arquitectos del
arte que hoy contribuyen al desarrollo artístico creativo de la cultura
cubana.


Las palabras de elogio estuvieron a cargo de Jorge Braulio Rodríguez
Quintana, Decano de la Facultad de Artes Visuales que detallo como fue un
aprendiz de la Filosofía y la Estética de este singular maestro que un día
en el aula, le enseñó que la sabiduría es la principal motivación para la
búsqueda de las incógnitas que existen en la vida y en las tantas
expresiones de la creación artística.


Las notas singulares del Dúo Saudade sellaron la emocion del maestro y  filósofo mayor, quien dijo: «esta es mi casa y educar es el mayor placer
que he tenido en mi vida porque ha sido el mayor regalo de mis quimeras
filosóficas». Así lo detallo entre la sorpresa y la emoción este hombre de
humilde rostro y quijostezcos sueños que sigue a sus 91 años enfrentando a
los desafíos del destino y la Pandemia a pesar de que siente en su físico
el rigor de la calma.

odh

 

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