Historia y personajes. Ernest Hemingway

¿Se ha preguntado cómo la historia y los personajes se vuelven como fantasmas reveladores? Pues sí, puede que parezca imposible o quizás para algunos surrealista, como diría nuestro Alejo Carpentier de esta Habana inquieta y mística.

Contra ese viento de conspiración y sabor a los sentidos, precisamente el conocido «Papa», Ernest Hemingway, vivió en Cuba por más de 30 años en distintos intervalos de su existencia.

En ese trayecto se hizo de fama mundial con su conocida novela El viejo y el mar, que tanto asombro causó por sus descripciones magistrales en torno al arte de la pesca y la supervivencia humana.

Lo curioso, y como botín de la suerte, gracias a las pericias de la búsqueda de un amigo y colega Eduardo Douglas Pedroso, quien me envía un link donde es evidente que el supuesto espíritu fantástico de Hemingway vuelve a resurgir en La Habana con más fuerza.

El hecho trata de una publicación que remite a los archivos de este asombroso escritor y aventurero mayor, quien nos impresionó tanto como mismo su mente fue capaz de producir las mayores obsesiones de su vida, la pesca.

Yo, que estoy a favor de los personajes que cuentan buenas y atractivas historias, lo capturé inmediatamente para regresarlo en la memoria a las nuevas generaciones.

Un hallazgo casi inusual, pero perfecto de retomar para los pinos nuevos, como diría José Martí; que quizás desconocen hay muchos héroes pintados de dignos, y ese es el caso del viejo de la barba blanca, la sonrisa pintoresca y gustoso daiquirí.

Cómo son las cosas de esta vida… Resulta que su nieto Sean Hemingway descubrió en la papelera, y por cierto, no de reciclaje, un nuevo relato que nunca fue publicado sobre el abuelo, entre sus más edulcorados apuntes.

Este nuevo hallazgo titulado por el autor Pursuit as Happines (La persecución como felicidad) sitúa nuevamente al espacio de La Habana como escenario ideal para otra gran pesquería de la aguja; solo que esta vez será la primavera de 1933, época bien compleja en la realidad de esta Isla.

Quiere entonces el fantasma de Hemingway volver.

amss

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