No aceptes ese trago

Foto: Recetas de cocina.

Realmente tienes falta de carácter y de experiencia para decir no, cuando sin pensarlo aceptas casi que instantáneamente una invitación para tomarte una cerveza o un solo trago de ron, capaces de afectar tus buenas intenciones de abandonar definitivamente las bebidas alcohólicas.

Pero ojo, esa falta de experiencia en rápidos análisis también pudiera privarte de una jugosa oportunidad de recuperar una buena salud y tu prestigio social; llega a tu vida disfrazada de inocente invitación entre amigos. Esto se conoce como “costo de oportunidad” y no está bien hacerlo, por quienes tienen muy claro sus más caros intereses.

Aprende con tiempo

Pero si ya dedicas tu tiempo a tus propias conveniencias y no dispones de ningún espacio para una marcha atrás, debes aprender a rechazar cualquier invitación por temor a quedar mal con los demás pero capaz de desviarte de tus deseos esenciales.

Por supuesto, lo primero a tener claro es a qué estás dedicando tu tiempo y conocer cómo rechazar esas propuestas. Este es el fundamento a partir del cual adoptarás elegantes evasiones.

Si te están pidiendo un rato con antiguas amistades, para nada bien intencionadas, es porque confían en ti, en tu dinero y tu falta de voluntad para negarte a lo solicitado. Basados en esto, lo primero es dar las gracias por tenerte en cuenta, aunque de ninguna manera esto signifique un posible sí.

Sin herir a nadie

Debes dejar claro que no estás rechazando a la persona, reafirmando tu admiración por ella, sino solo declinando la petición o invitación. Por supuesto, siempre con amabilidad y cortesía al explicar la razón por la cual no puedes aceptar y de esta manera no hacer a nadie sentirse rechazado en lo personal, aunque en la realidad estés deseoso de marcharte a la mayor brevedad.

Trata de ser lo más sincero posible y no utilices solo excusas o pretextos inventados para quedar bien, pues podrían jugarte una mala pasada y hacerte quedar mal. Si a pesar de dar tus razones, la otra persona sigue insistiendo en compartir aunque sea un solo trago, aplicarás la misma estrategia de ellos, o sea, mostrar tu determinación.

Práctica y diagnóstico precoz

Para aprender a decir no, debes comenzar con situaciones donde se te haga más fácil decirlo, donde no hayan muchos riesgos y la otra persona pueda entenderlo fácilmente, como puede ser rechazar el vasito de cerveza en una fiestecita familiar o a entrar a una barra y practicarlo cuando estés a solas, pues es la mejor manera de desarrollar tu capacidad del no.

Para esas ocasiones donde ya olfatees una petición que no quieres aceptar o con lo que no estás de acuerdo, deberás aprender a negarte antes de llegar la solicitud. Pero para eso se requiere cierto grado de experiencia, astucia e intuición. De forma disimulada da a conocer con tiempo que estás muy enfermo y bajo estricto tratamiento médico, etc., incluidas a tus más íntimas de las antiguas amistades y sobre todo en el caso de estar ellos acostumbrados a realizar nuevas invitaciones para incautos.

Un consejo final

Finalmente, debes eliminar la sensación de culpa por no querer involucrarte en los asuntos de otros. Las propuestas son para hacerlas pero estas no implican siempre el sí. No estás siendo un mal amigo del antiguo compañero, simplemente tienes claras tus razones y tus objetivos y ellos no.

En el mundo moderno actual, necesitado de personas con tanta salud e inteligencia, aprender a decir no a la aparentemente inocente invitación a tomarse un trago es la manera más elegante de ser productivos y fieles a uno mismo y a su propia familia.

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M.Sc. Dr. Alberto Quirantes Hernández
Master en Ciencias y Profesor Consultante
Jefe del Servicio de Endocrinología
Hospital Docente Dr. Salvador Allende
La Habana – Cuba

 

moda/rm

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