Nuestra incesante Batalla de Ideas

“De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento”. Inspirado en la vigencia de ese lúcido apotegma martiano, el 5 de diciembre de 1999 el pueblo cubano iniciaba, desde sus inexpugnables trincheras de ideas, un combate crucial por el regreso de Elián González: un niño desarraigado de su Patria.

Nunca antes nuestro país había librado un combate de tal naturaleza, en el que la sensibilidad de un pueblo entero se desbordó en cada rinconcito de país, para que Cuba se convirtiera en un campo de batalla.

De Occidente a Oriente se detonaron reclamos y canciones, se esgrimieron banderas y pinceles, se desenfundaron poemas y razones. Con la verdad y la justicia como único arsenal posible, se acometió una lucha tenaz contra la infamia. Esa armas del juicio de las que habló José Martí, que vencen a las otras.

Guiados por Fidel vencimos en aquella decisiva confrontación ideológica que le devolvió a un niño su Patria, su familia y su esperanza. Y seguiremos venciendo en estos tiempos desafiantes, batallando cada día en defensa de nuestros justos y humanistas ideales, como hicimos hace veinte años. Como siempre lo haremos, empuñando las armas del juicio… y también las otras, si fuera necesario.

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