El psicoballet eleva la autoestima de las personas

La Master en Psicología Clínica Georgina Fariñas García creadora del psicoballet, lo define como un canto al mejoramiento humano.

Desde sus inicios en 1973 la terapia ha beneficiado a miles de pacientes con necesidades educativas especiales motivadas por alteraciones o discapacidades emocionales, mentales, motoras y sensoriales.

“Comenzamos de manera empírica hace más de cuatro décadas; yo trabajaba en el hospital pediátrico  “Angel Arturo Aballí” , de La Habana, donde teníamos niños con problemas de conducta muy severos, que no  evolucionaban con las terapias tradicionales que le aplicábamos y se nos ocurrió un buen día ir al Ballet Nacional y hablar con la prima ballerina Assoluta Alicia Alonso sobre el nuevo proyecto”.

Foto: Cortesoa de Radio Progreso

“Ella se encantó con la idea-dijo-, y nos apoyó muchísimo; inclusive en los primeros tiempos era la que nos apuraba para el trabajo”; comenzamos  con niños que tenían trastornos de conducta, quienes en su actuar se manifestaban  unas veces tímidos, otras  agresivos o hiperactivos.

Posteriormente se incorporaron grupos de niños con trastornos emocionales, retraso mental profundo y severo, trastornos visuales, auditivos, pacientes psiquiátricos crónicos y ancianos portadores o no de patologías.

Elevar la autoestima de los pacientes

“Desde que llegan a la primera sesión se les trata como si fueran bailarines, y no como  enfermos; asisten con el vestuario adecuado para bailar, se les exige estar peinados y usar zapatillas,  entran al salón perfectamente  alineados y con disciplina, luego realizan sus ejercicios, entretanto, la tercera parte de la sesión, se destina a crear sus movimientos y actividades individuales”.

Evento cultural interpretado por niños con síndrome de down, integrantes del Grupo Nacional de Psicoballet de Cuba, durante el VIII Congreso Latinoamericano de Psicología de La Salud, ALAPSA 2018, en el Palacio de Convenciones, en La Habana, el 17 de mayo de 2018, ACN FOTO/Ariel LEY ROYERO/sdl

“Más tarde les mandamos los mensajes terapeúticos necesarios sin que se den cuenta. Se sienten respetados como seres humanos, porque no importa que tengan una limitación severa, lo importante es que vean su incapacidad como un reto para seguir creciendo como persona”.

Para nuestra sorpresa- afirmó-, el primer semestre de trabajo fue tan exitoso que no lo podíamos creer, en ese tiempo  evolucionaron favorablemente todos los muchachos ;  seguimos perfeccionando el trabajo, incorporando a otros, según íbamos valorando la efectividad en un grupo, tomábamos otro; después comenzamos a atrabajar con retraso mental  moderado y severo y fue excelente la evolución de los niños; no  podíamos creer de lo que eran capaces: bailar en el teatro, aprender los ejercicios, enseñar a los otros, cosas increíbles, que nos emocionaban.

“La parte científica la llevaba yo y Alicia le encomendó la artística a la profesora Laura Alonso que tenía experiencia con niños en el ballet. El grupo fundador de la experiencia estuvo integrado además, por las especialistas Claudia Figueroa y Clarita Masit”.

“Desde el principio los padres estuvieron contentos pues  los niños evolucionaban muy bien y los directores de las instituciones que remitían a los infantes estaban encantados”.

“Trabajamos durante cinco años de forma voluntaria: Alicia  con una visión de futuro increíble, nos prestaba los bailarines, los pianistas y los salones, hasta que  en 1977 el Ministerio de Salud Pública oficializó el grupo y lo adscribió como departamento al Hospital Psiquiátrico de La Habana, donde también  el Doctor  Eduardo Bernabé Ordaz, director fundador de la institución nos ofreció todo su apoyo, aunque no pertenecíamos al hospital”.

No oculta la satisfacción cuando afirma: “Logramos  un trabajo muy rico en ese tiempo; se recuperaron unos quinientos niños, e inclusive al ver los resultados favorables se sumaron otros con  patologías más severas”.

Recuerdos más  impactantes de la psicóloga

 “Está el de un niño expulsado no se sabe de cuántas escuelas, con una familia muy dañada,  el padre esquizofrénico, la madre subordinada a éste, y ese niño  se inscribió el solo en el Psicoballet  en el hospital Angel Arturo Aballí, porque  llevaba bastante tiempo tratándose con el psiquiatra  y no evolucionaba”.

“Luego de un tiempo le encantó el tratamiento y también el ballet, y con determinación propia se matriculó en la escuela de ballet; nunca más lo sacaron, tuvo sus dificultades, pero tuvimos la suerte que la maestra Aurora Bosh era la directora de la escuela elemental de ballet Alejo Carpentier en aquel tiempo y lo supo encauzar; al poco tiempo lo llevó para la escuela de ballet de Camaguey y allí se graduó;  estuvo en el Ballet Nacional muchísimos años y actualmente tiene su propia compañía en Japón.

Nacidos para danzar

Sobre las personas con el síndrome de Down, trastorno genético causado por la presencia de una copia extra del cromosoma 21 (o una parte del mismo), en vez de los dos habituales (trisomía del par 21), caracterizado por la presencia de un grado variable de retraso mental y unos rasgos físicos peculiares que le dan un aspecto reconocible, la especialista refiere : “Están hechos para la danza, porque tienen  las condiciones físicas y psicológicas requeridas, por ejemplo, tienen mucha plasticidad en sus cuerpos e imitan muy bien, crean sus propios movimientos y tienen un gran ritmo interno  además de ser muy musicales”.

 “Nos  sorprenden porque no es sólo que aprendan lo que les enseñamos, sino que  crean coreografías  también para sus compañeros y familiares con quienes las bailan”.

“Un caso conmovedor fue el de dos niñas Síndrome de Down nombradas Liudmila y Viviana, coreógrafas y maestras, quienes crearon una coreografía  que incluían a una niña  paralítica cerebral y a otra invidente  titulada  Amigas y la bailaron juntas las cuatro”.

 “Actualmente el  grupo tiene carácter nacional y  pertenece al Consejo Nacional de Casas de Cultura. En 1984 fue declarado grupo de la UNESCO, y  con una mayor organización  comenzamos a trabajar con personas de disímiles discapacidades como sordos, ciegos, con retraso mental severos, limitados físico motores , sin olvidar  a los Síndrome de Down, con quienes trabajamos desde los inicios; actualmente se cubren todas las patologías  aunque es un método único, existen las especialidades para cada una de estas”.

“En el año 2001 ganamos  la distinción especial en el Décimo Tercer Foro de Ciencia y Técnica que nos lo entregó  el líder de la Revolución Cubana Fidel Castro; en esa ocasión el nos dijo que íbamos a ayudarlo a hacer cultura y salud en el país, y así ha sido, ya que hay un proyecto de generalización de esta experiencia del psicoballet en todo el país”.

“Existen filiales en casi todos los países de América Latina donde los más beneficiados son los miembros de comunidades pobres que no tienen acceso a tratamientos siquiátricos o psicológicos que por lo general resultan  muy caros”.

Las mayores satisfacciones

 “La alegría de los padres al ver que su niño o cualquier otro familiar ya no tiene tantas limitaciones, que según pasan los meses aumenta la comunicación con los otros, y es una persona segura y capaz de crear cosas hermosas”.-dice la profesora Fariñas quien ha dedicado más de cinco décadas a elevar la calidad de vida de las personas discapacitadas-.

 

 

 

 

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