Luis Rogelio Nogueras en el recuerdo
Descendiente de una familia pequeño-burguesa con inquietudes intelectuales, Luis Rogelio Nogueras nace el 17 de noviembre de 1944 en esta ciudad, sitio que habría de desatar mil fantasías en la vida de quien llegaría a ser notable artista.

Su madre, Gloria Nogueras Hernández Catá, escribe por afición y llega a obtener el premio de cuentos Alfonso Hernández Catá, prestigioso escritor cubano, del cual era sobrina.
Luis Rogelio, su padre, publicitario y periodista, inculca en el niño el gusto por la lectura. Su tío Ángel Heberto, martiano ferviente con quien convivió Wichy, le inspiró el amor por la virtud; mientras su abuela materna, que se encargó del cuidado del querido nieto durante gran parte de su infancia, contrata a un profesor de literatura para que le imparta clases en el domicilio.
Con semejantes antecedentes era imposible que el espíritu de un adolescente sensible y despierto como Luis Rogelio no impactara profundamente.
Alrededor de los 11 años el perspicaz muchacho escribe un pequeño relato influido por la lectura de Tom Sawyer. También por esa época hace su primer viaje a los Estados Unidos acompañando a su abuela paterna.
En mayo de 1961 comienza a trabajar en el Instituto de Arte e Industria Cinematográficos. Su vida dará un vuelco en lo referente a influencias artísticas. En ese contexto se aplica, con Octavio Cortázar, en la realización de la Enciclopedia Popular, cortos de 10 minutos que apoyarían la Campaña Nacional de Alfabetización.
En 1963 ya lo vemos escribiendo guiones y ejecutando diseños para dibujos animados. Trabaja afanosamente como asistente de cámara en Macroti, un Noe cubano y tiene a su cargo la animación de Gallito de Papel.
La filmación de Sueño en el Parque, cortometraje en colores de ocho minutos de duración, conocido también como La raya, se exhibe en varios festivales europeos de cine de animación, entre ellos el de Mamaia, Rumanía. El nombre de Luis Rogelio empieza a ser conocido en el exterior.
Sin concluir los estudios universitarios (1966) es invitado por Guillermo Rodríguez Rivera a participar con Jesús Díaz, Víctor Casaus y otros jóvenes escritores, en el proyecto editorial de El Caimán Barbudo, que en sus inicios fue un suplemento del periódico Juventud Rebelde.
Su poesía se acredita y empieza a ser admirada por sus arriesgadas imágenes tanto como por un acento decididamente vanguardista. Impacta también su coloquialismo, entonces un signo de moda de la poesía hispanoamericana.
La revista Casa de las Américas publica en 1967 dos poemas de su libro inédito Cabeza de zanahoria, que por error aparecen bajo el nombre de Luis Rogelio Nogueiras. Será el anuncio de un premio entonces inimaginable para el poeta cuando poco después le sea concedido, junto con Casa que no existía, de Lina de Feria, la primera edición del Premio David de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
El premio significó un estímulo para el desarrollo de su propia obra, pero también para indagar en la creación de otros poetas mayores afines a su sensibilidad. Interesado en el trabajo poético de Eliseo Diego, comienza a escribir un estudio, lamentablemente desaparecido, sobre la lírica de este gran poeta cubano. De este trabajo sólo se ha rescatado un cuestionario, manuscrito, que quienes lo han leído describen como un valioso documento no solo por su contenido sino también por su hermosura y ternura.
En 1976 el trovador debuta como novelista. Su texto El cuarto círculo, escrito en colaboración con Guillermo Rodríguez Rivera, obtiene el primer premio en el Concurso Aniversario del Triunfo de la Revolución del Ministerio del Interior.
Un año después aparece su novela de espionaje Y si muero mañana; y obtiene el Premio UNEAC de novela Cirilo Villaverde, siendo la primera vez que una obra de este género gana el galardón.
Hombre de su tiempo, avezado poeta e inspirado guionista, la obra artística de Luis Rogelio Nogueras habita en el recuerdo de los cubanos, quienes lo evocamos hoy con simpatía y admiración.
Su obra fue adelantada y premonitoria. Abre surcos en la creación literaria más contemporánea, dispuesta a la audacia y a la revisión emocionada del mundo.