Historias de nuestra ciudad: El Barrio Chino

Barrio Chino de La Habana. (Foto: OnCuba)
Barrio Chino de La Habana. (Foto: OnCuba)

A 500 años de nuestra real y maravillosa ciudad sería bueno comentar sobre una de sus localidades más emblemáticas y con una influencia histórica que ha trascendido con el decursar de los años.

El Barrio Chino de La Habana, más que un espacio comercial y figurativo, se promociona en la actualidad como un sitio de referencia histórica, que proyecta lo que fue el asentamiento migratorio de los chinos hacia Cuba desde 1847.

Según datos ofrecidos por la licenciada María Antonia Arozarena, especialista de la Casa de Artes y Tradiciones Chinas, la perla del Caribe, recibió por primera vez chinos culíes antes de 1860, los cuales no ascendían a mil 500 contratados, asiáticos que venían del lejano oriente empleados principalmente para la industria azucarera.

Comenzando el 1865 la cifra de personas de esa ancestral nación establecidos en la isla era aproximadamente de 5 mil chinos californianos, provenientes de los Estados Unidos, los cuales emigraban hacia Latinoamérica a causa de las ordenanzas y estatutos xenófobos que implementaba el gobierno del presidente Thomas Jefferson, en aquella época.

El arribo de estos emigrantes a nuestra sociedad influyó en lo que fue el esplendor del comercio interno y el auge de una gastronomía culinaria que se adecuaba al perfil bajo del habanero de clase asalariada.

A finales del siglo XIX, según datos del censo poblacional, la cifra de emigrantes chinos se mantenía estable en comparación a otras décadas, siendo el 92 por ciento hombres y solo el ocho por ciento mujeres emigrantes, lo cual originó que la trascendencia y el arraigo a su cultura fuera menguando, y ciertas costumbres y habilidades se empezaran a fusionar con prácticas y hábitos de otras fracciones poblacionales y religiosas.

A su vez el número de descendientes iba en aumento, ofreciendo al mestizaje y al criollo cubano nuevas características faciales y adicionando al espacio religioso la ocurrencia de actitudes.

Si bien, narra la historia, los primeros extranjeros de esta raza llegaron confundidos por el imperio español hacia lo que eran las barracas, posterior a la guerra de independencia las nuevas generaciones californianas y cantonesas, con gran habilidad para los negocios, se expandieron dentro del área de la actual Centro Habana, fundando sus propias asociaciones, casinos y red comercial.

En su vinculación dentro del sector laboral los chinos que no aplicaban en el área comercial subsistían como obreros en la construcción y ampliación de las avenidas Galiano, Belascoaín y Zanja, y en el desarrollo y extensión de las vías ferroviarias de Habana-Bejucal.

 Así también, era muy usual en este período observar a chinos laborar en fabricas dedicadas a la producción de tabacos en la barriada de Colón o simplemente oírlos pregonar “quiere usted un tamal o maní”.

De igual forma, participaron como operarios y albañiles en la edificación del Palacio de Aldama, y otros inmuebles que con el esplendor de la urbanización en la década de 1940, comenzaban a extenderse.

Todo este proceso de modernización vanguardista, aseguró que la readaptación de estas etnias fuera en aumento, y para los años cincuenta, los emigrantes ya habían hecho suyo la mayor parte del barrio de Guadalupe (en el presente Barrio Chino de La Habana), que compartían con algunos árabes y libertos.

En el pináculo de este periodo arquitectónico, la cimentación y reordenamiento urbano ofrecieron a chinos y descendientes nuevas perspectivas de orientación social.

En la actualidad el área, que fuera reinaugurada el pasado mes de agosto, exhibe como muestra de su paso en el tiempo, ciertos matices que copulan con el estilo americano de 1942.

A pesar de las impresiones coloniales y sudamericanas, detalles como la caligrafía china a relieve, faroles, frisos y cornisas, marquesinas, entre otros complementos de referencia indican y revelan una estampa diferente a otras partes de la ciudad.

Su heterogeneidad expresa aspectos de la cultura asiática, lo cual muestra la pluralidad cultural de nuestra urbe, que hoy a 500 años de su fundación exhibe, a través de sus parajes, el motivo de ser realmente una ciudad que será por siempre verdaderamente maravillosa.  

1 thought on “Historias de nuestra ciudad: El Barrio Chino

  1. Muy Buen trabajo, exelente muy interesante Los dates que ofrece principalmente para que las personas conozcan El curso De Las historia

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