Cómo evitas “quemarte” en el trabajo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya reconoce oficialmente como una enfermedad el Burnout o “síndrome de estar quemado”. Es una de las enfermedades de origen psicosocial con mayor prevalencia en los medios laborales.

Proceso que se inicia con una carga emocional y su correspondiente tensión que conduce al agotamiento del sujeto.

Se define el Burnout como una respuesta prolongada a estresores crónicos en el ámbito personal y laboral; se caracteriza por agotamiento, cinismo e ineficacia profesional;  se presenta con mayor frecuencia entre empleados que trabajan relacionados con  personas como sucede en el sector asistencial, sanitario y educativo y afecta a nivel personal, social y profesional,  como son médicos, enfermeras, profesores, policías, etc.

Agotamiento personal

Desde el plano personal hay agotamiento, sensación de no poder dar más de sí emocionalmente y una falta de energía y entusiasmo;  a nivel social se asocia al desarrollo de actitudes negativas, como insensibilidad y cinismo hacia clientes y compañeros; y finalmente, a nivel profesional hay una baja autoestima e incapacidad para soportar la presión y sentirse satisfecho con los resultados obtenidos.

En algunos centros de trabajo

Este síndrome no es causado por una deficiente personalidad del individuo, sino por la exposición prolongada y frecuente a unas condiciones de trabajo nocivas. Ante unas metas laborales elevadas con gran tensión emocional y cognitiva, añadiéndose la falta de reconocimiento y de reciprocidad en relación al esfuerzo realizado, el desarrollo de este cuadro mental es solo cuestión de tiempo.

Normalmente es razonable sentir determinado grado de estrés en el trabajo, e incluso se puede afirmar que es necesario, pues las demandas laborales, llamadas estresores, deben constituir retos para el trabajador, pero solo como factores motivadores. Por supuesto, se trata  de niveles moderados y útiles de estrés, capaz de ser afrontado y resuelto sin problemas por el trabajador.

Comienzo del problema

El problema comienza cuando las demandas exceden estas estrategias normales y, además, son prolongadas en el tiempo, y así surge el síndrome de “quemarse” por el trabajo o Burnout.

Quien viene a trabajar todos los días y se encuentra con unos estresores incapaces poderlas manejar con las estrategias habituales, ni tampoco se pueden eliminar, seguramente aparecen síntomas de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización profesional.

Factores desencadenantes

Los factores desencadenantes o factores de riesgo del proceso del burnout se encuentran, en los estresores del contexto de la organización, tales como los aspectos organizativos y de diseño del puesto y en los relativos a las exigencias emocionales surgidas de las relaciones interpersonales durante el desarrollo del trabajo.

En relación a los aspectos vinculados con lo laboral, son factores de riesgo los centros laborales con un contenido de trabajo simplón y repetitivo, demasiado jerarquizadas y rígidas, con escasez de recursos y un mal clima laboral, donde no se estimula la participación de los trabajadores y sí el exceso de horas de trabajo, junto con la falta de apoyo social por parte de la dirección o de los compañeros de trabajo.

Cómo diagnosticarlo

Se diagnostican por unas vinculaciones interpersonales negativas con pacientes o usuarios, una dinámica de trabajo negativa, una elevada competitividad con frecuentes roces y conflictos entre compañeros y la falta de colaboración entre ellos.

Según avanza este síndrome hay dificultades como una comunicación deficiente con familiares y amigos  e incluso la pérdida de prestigio social por la comisión de torpes acciones.

Este síndrome se observa con más frecuencia en profesiones de origen vocacional, donde las esperanzas del individuo son elevadas.

Si bien la causa detonante del Burnout está vinculada a la exposición del trabajador a unas condiciones de trabajo desfavorables, estrategias personales de afrontamiento y apoyo social pueden ayudarte a proteger, minimizando o neutralizando la evolución de este síndrome.

Hay solución preventiva

Por diferentes estudios, quienes trabajan integrados en equipos cohesionados, con vínculos sociales, dirigidos por superiores adecuados, donde se evita el conflicto y ambigüedad de rol, donde se estimula tanto la participación como la autonomía del trabajador, se desarrollan personalidades resistente contra esta patología.

Este tipo de estrategias y estilos directivos convienen implementarlas desde el mismo comienzo de la relación laboral, convirtiéndose en un eficaz antídoto contra esta patología.

Master en Ciencias y Profesor Consultante
Jefe del Servicio de Endocrinología
Hospital Docente Dr. Salvador Allende

MELM/aqh

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