Por qué el azúcar es adictiva

El azúcar o sacarina es una sustancia cristalina perteneciente al grupo químico de los hidratos de carbono, de sabor dulce y de color blanco en estado puro, soluble en el agua;  se obtiene de la caña dulce, de la remolacha y de otros vegetales y no se considera imprescindible en nuestra dieta porque solo nos aporta calorías vacías, es decir, nos da energía pero sin nutrientes. Actúa como la gasolina en los automóviles pues es  una fuente energética y la de más rápida acción.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja no hacer un consumo mayor al 5 por ciento en forma de azúcares libres o añadidos en la comida diaria total. Significa no ingerir más de 25 gramos de azúcar al día, tanto la añadida como la contenida en múltiples productos industriales, para los adultos, tomando como comparación a una persona con una necesidad de 2000 calorías diarias.

El azúcar consiste en las llamadas calorías vacías, llamadas así porque no aportan ningún nutriente. Cuando nos acostumbramos a obtener energía de forma fácil y rápida a través del azúcar, el organismo se desacostumbra a trabajar para ello. Así cada vez queremos más y comienza a generarse una adicción.

En periodos de ayunos prolongados, aplicando dietas restrictivas o antes un nivel elevado de estrés en el cual el cerebro gasta más glucosa o por la unión de esos tres factores, se produce una reducción exagerada del nivel de azúcar en sangre.

Mecanismos de la adicción

El sistema nervioso central, llámese cerebro, es el órgano dependiente de la glucosa más sensible a sus variaciones. Por tanto, ha de tener a su disposición un aporte regular de esa glucosa o carburante; en caso contrario, el descenso de la tasa de azúcar en sangre, la llamada hipoglucemia, repercutirá inmediatamente en el funcionamiento cerebral produciendo diversos síntomas como cansancio, irritabilidad, mareos, malestar y hasta desmayos.  Y se inicia entonces un auténtico círculo vicioso donde se consume nuevamente más azúcar por su acción de mejoría instantánea.

Quien se pone a dieta severa  y desayuna muy pobremente, no come durante 8 horas pues entra a las 8 y sale a las 3 de la tarde del trabajo y encima tiene un nivel de estrés importante, en la primera oportunidad que tiene consume un alimento rico en azúcar pues surge la necesidad fisiológica y emocional de consumir de inmediato la de rápida utilización, pues comienza a sentirse mal si no lo hace.

Todos estos factores se ven involucrados en la adicción al azúcar y esto además tiene consecuencias muy negativas para nuestra salud, pues el azúcar refinado o sacarosa en estado puro es el principal culpable de la obesidad, las caries dentales, las enfermedades cardiovasculares y las metabólicas como la diabetes y la reducción de la esperanza de vida de centenares de millones de personas en todo el mundo.

Los adictos actúan así

Existen unos indicadores que pueden alertarnos sobre si somos adictos, y entre ellos se encuentra el consumo compulsivo diario de productos azucarados, planificar con deleite la compra de dulces o sustituir alimentos más sanos por dulces, como refrescos o jugos industriales en lugar de frutas enteras, por ejemplo.

Sin embargo, el organismo no está preparado para recibir grandes cantidades de azúcar de asimilación rápida.

La vía ideal

Lo correcto es empezar a consumir los imprescindibles carbohidratos por la vía más lenta de obtenerla, o sea, a través del consumo de hidratos de carbono más complejos dentro de una dieta balanceada también en sus horarios, en los cuales la glucosa se va liberando de forma lenta, pues si seguimos una dieta saludable que incluya las cantidades suficientes de alimentos sanos en los horarios adecuados, no se necesita buscar un aporte extra en productos altamente azucarados.

Se aconseja obtenerla consumiendo de frutas, verduras y cereales integrales porque en ellos los azúcares se liberan de manera más lenta, y se encuentran combinados con otros muchos componentes  necesarios para la salud como son vitaminas, minerales, antioxidantes, proteínas o fibra. En el caso de la fruta, mejor comerla entera, pues el proceso de batido favorece que gran parte de sus azúcares queden liberados. Se trata de grupos de alimentos esenciales en la alimentación diaria.

M.Sc. Dr. Alberto Quirantes Hernández
Master en Ciencias y Profesor Consultante
Jefe del Servicio de Endocrinología
Hospital Docente Dr. Salvador Allende
La Habana – Cuba

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