Vie. Oct 18th, 2019

Cómo eliminar los pensamientos dañinos

Los pensamientos dañinos, también conocidos como  tóxicos o irracionales, son los opuestos a los pensamientos racionales y sanos. Para nuestro bien es necesario conocerlos e identificarlos pues resulta de suma importancia trabajar para su eliminación. Son pensamientos sin base lógica dando lugar a una respuesta emocional demasiado intensa y totalmente innecesaria y perjudicial para nosotros.

Debido a estos dañinos pensamientos, podemos sentir un  terror desmedido, una profunda tristeza o  una ira descontrolada sin base racional alguna. La intensidad de esos negativos pensamientos es gratuitamente exagerada.

Diferencia entre pensamientos lógico e ilógicos

Aunque es lógico enfadarse o entristecerse mientras que el contenido de un pensamiento sea real pues se basan en hechos acaecidos.

Estos pensamientos parásitos se relaciona con la ausencia de veracidad o de comprobación objetiva de lo que ellos representan en nuestra mente pues no están basados en la evidencia, es decir, se basan sobre cosas que no se han confirmado y solo existen a través de deducciones arbitrarias.

Una base endeble de celos de pareja

Y así por ejemplo, un adolescente puede tener un pensamiento dañino al pensar que una ruptura con su pareja se debió a un rival más afortunado aunque no tenga ningún tipo de evidencia de que eso haya sido la causa y aunque la base real fue por disparidades de criterios sobre el matrimonio. 

Eso del rival sería un pensamiento irracional, tampoco basado en la evidencia y base de celos sin fundamento.

En la vida laboral

Otro ejemplo es el de una mujer trabajadora que piensa que en determinado día su   jefa parece enfadada por un mal trabajo de su parte. Aunque no es comprobable, esto es un pensamiento dañino porque tampoco está basado en la evidencia pues a lo mejor  puede que la jefa haya discutido con su pareja o haya dormido mal la noche anterior.

Sin embargo, ese pensamiento basado en una errónea deducción y que ni siquiera está confirmado, va a estar provocando miedo en la mujer aún sin saber si lo que le ocurre a su jefa tiene alguna relación con ella.

No absolutizar

Otra gran diferencia entre un pensamiento irracional y un pensamiento racional radica en la fácil utilización de absolutos. No es lo mismo pensar en “Siempre me están poniendo multas” a decir: “Hoy me pusieron una multa muy bien merecida”. En el primer pensamiento, el irracional, que utiliza el adverbio “siempre”,  da por hecho cosas que no tiene por qué ser reales de manera constante, solo por utilizar ese adverbio.

La utilización de absolutos facilita la aparición de una respuesta emocional  negativa, por lo demás inútil.

Los valores propios ante todo

Otro aspecto irracional es entre lo que uno hace y lo que realmente es. Los pensamientos tóxicos identifican los resultados de una acción, un proyecto, un entrenamiento, un día de trabajo, una conversación… con la valía total de uno mismo.

Así, si un joven pierde un partido de pelota, puede pensar “soy un inútil”. Él se considera un inútil en ese deporte por perder un solo partido, cuando simplemente ha perdido uno solo tal vez por falta de un entrenamiento adecuado. No tiene nada que ver con su capacidad o valía como persona y su futuro como jugador y solo le falta un autoanálisis riguroso.

Los frecuentes “tengo”

Finalmente, muchos de los pensamientos tóxicos e irracionales que solemos tener giran sobre exigencias impuestas por la propia persona, es decir, aquello que pensamos que necesitamos, sin lógica alguna, para ser felices. Este grupo de pensamientos conforman los “tengo”.

Por ejemplo, pensamientos planteados en estos términos podrían ser: “tengo que estar contenta(o) cuando estoy con mi pareja o con alguien conocido que me gusta”, “tengo que esforzarme más en mis estudios para ser feliz”, “tengo que tener todo bajo estricto control”, “tengo que estar siempre dispuesta para atender a mis vecinos”, etc.

Por supuesto, existen obligaciones en las que se debe utilizar el tengo como “tengo que  terminar este trabajo para el lunes porque es el día de entrega”, pero muchos de los pensamientos dañinos están basados acerca de lo que necesitan otros para estar contentos y de paso hacernos felices, y solo son deberes impuestos por nosotros mismos. 

Sí tienes que hacerlo

Es importante diferenciar entre aquellos deberías que realmente deberes en tu plan de superación en la vida como “tengo que ahorrar todos los meses un poco de dinero como una especie de seguro para mi vejez” o “tengo que alcanza un nuevo grado científicos si quiero ascender en mi trabajo”; son hechos palpables y objetivos, y los otros son aquello que nos imponemos en el camino buscando la felicidad.

Valorar muy cuidadosamente en los pensamientos los verbos como “tengo” o “debo” ya puede ser un pequeño avance para dejar de imponernos cosas que en realidad ni tenemos, ni deseamos hacer y que no forman parte de los más valiosos objetivos de nuestra vida.

La base de los pensamientos dañinos

Los pensamientos dañinos son pensamientos que nos hacen sentir mal sin base realista. De hecho, tienen unas características concretas y ellas pueden darnos el indicio para  diferenciar entre pensamientos irracionales y pensamientos con cargas emocionales negativas pero normales, y a actuar en consecuencia.

Uno no tiene que confiarse de los pensamientos irracionales, y aunque estos sigan acudiendo a nuestra cabeza, es útil analizarlos bien, sobre todo en situaciones de malestar antes de creerlos y actuar en consecuencia casi siempre de forma equivocada. Actuar así es por el bien de nuestra salud mental.

* M.Sc. Dr. Alberto Quirantes Hernández

  Master en Ciencias y Profesor Consultante

  Jefe del Servicio de Endocrinología

  Hospital Docente Dr. Salvador Allende

  La Habana – Cuba