Mie. Sep 18th, 2019

Infausta muerte del poeta Juan Clemente Zenea

Si se pasea por el Paseo del Prado al inicio va encontrar una estatua de bronce sobre mármol blanco, dedicada al poeta y revolucionario cubano Juan Clemente Zenea, fusilado en el llamado Foso de los Laureles de la fortaleza de San Carlos de la Cabaña el 25 de agosto de 1871.

Cuentan que el bardo  se negó a morir de rodillas ante el pelotón de fusilamiento, luego de rechazar los auxilios de un sacerdote.

En la parte posterior del monumento se destacan grabados los versos A una golondrina, de la inspiración de Zenea

Fue inaugurado en la segunda década del siglo XX por el escultor español Manuel Mateo, a iniciativa Piedad Zenea de Bobadilla hija del poeta

Nació en Bayamo en 1832 el poeta y periodista pero desde 1845,  reside  con su padre en La Habana.

Dedicado al periodismo desde los dieciséis años traducía y colaboraba en publicaciones.

En 1846 publicó sus primeros poemas en La Prensa, periódico habanero del que llegó a ser redactor en 1849.

Refieren  en su biografía que siendo muy joven, comienza amoríos con la actriz bailarina y poetisa norteamericana Adah Menken, de origen judío que llegó a la Habana en un viaje artístico. A ella le dedicó uno de sus poemas, titulado Fidelia

En 1865 contrajo matrimonio con Luisa Más y poco después nacería su hija Piedad.

Sobre su vida en la bibliografía consultada  existen incomprensiones sobre las razones que lo llevó al encuentro con Carlos Manuel de Céspedes pero muchos coinciden que Juan Clemente Zenea y Fornaris puso su pluma al servicio de la causa de la libertad de Cuba.