Mie. Sep 18th, 2019

Las mujeres cubanas, piezas de oro de la sociedad

Desde 1959 la Revolución Cubana  colocó  a las mujeres en igualdad de condiciones que los hombres; así vemos que desde esa fecha  las féminas están en la primera fila en disímiles tareas, como pueden ser la docencia, el parlamento, la defensa de la Patria, y centros de investigación, entre otros.

La naturaleza fue bondadosa con las mujeres al otorgarle privilegios que sólo ellas poseen como es la maternidad, condición donde  se alzan victoriosas, no obstante el sacrificio que significa ser madre. El líder histórico de la Revolución Fidel Castro las llamó en una ocasión “el  taller natural donde se forja la vida”.

El sistema  de salud cubano prioriza a la mujer. Existen un grupo de programas  a su favor que chequea sistemáticamente su bienestar, entre estos:  el materno infantil, así como, los de detección precoz del cáncer cérvico-uterino  y de mamas-, de una maternidad y paternidad conscientes, de atención al adulto mayor que incluye a las mujeres,  de prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS), Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), y Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

No obstante los logros  a favor de la igualdad de las féminas aún quedan asuntos  por resolver , entre estos, que la mayoría de los hombres compartan  las tareas del hogar; que en algunos centros laborales  no las midieran  igual que a ellos a la hora de otorgar un reconocimiento,  ya que a veces  llegan tarde o faltan por  enfermedades de los hijos u otro familiar cercano, y que por ejemplo, al abordar un ómnibus ,  las dejaran pasar primero, y les ofrecieran el asiento si las ven de pie.

No caben dudas de que las mujeres se sienten felices de serlo ya que están realizadas como seres humanos en la sociedad en que viven  y también por transitar por la vida junto a ellos, que cada día ganan más conciencia  de lo que  representan.

Cierto es también que en ellas recae aún con mayor fuerza la educación y atención de los hijos, las  tareas del hogar que tanto cansan, sin olvidar las múltiples carencias impuestas por el  bloqueo imperialista que a diario enfrentan.

¿Ha pensado alguien alguna vez qué sería de los hombres sin las mujeres?

Por mencionar una consecuencia:   morirían de tristeza.

Ellas son el alma de los hogares, el motor impulsor  de los proyectos en la familia, además de cumplir con el papel que tienen en la sociedad como obreras, médicos, oftalmólogos y estomatólogos, enfermeras, así como, dirigentes. Están también en tareas prioritarias de la economía y los servicios y en todos los frentes sobresalen por su talento y responsabilidad. Son piezas de oro de la sociedad cubana.

Usted que es amigo, esposo,  compañero, hermano, o vecino de algunas o  muchas mujeres, piense en lo anterior y todos los días considérelas más y proporcióneles  momentos agradables, a quienes tan desinteresadamente dan lo más preciado que existe: la vida.

TV/melm