Tres notas, un piano, un genio: Ignacio Cervantes

Por: Ana Margarita Sánchez Soler asanchez@enet.cu

Sus aportaciones van implícitas en el espíritu de la Isla. Este miércoles es recordado por el aniversario 172 de su natalicio

Si tuviésemos que elegir entre las gloriosas páginas de la música cubana a sus más ilustres hacedores, habría que mencionar inevitablemente a Ignacio Cervantes, quien realizara contundentes aportaciones al pentagrama nacional y que este miércoles es especialmente recordado por el aniversario 172 de su natalicio.

Antes de que sus sentidos pudieran volcarse sobre las contradicciones y paradojas de la vida cotidiana, sus ojos se dejaban seducir por el contraste entre blanco y negro que destellaba desde el piano. Allí congeló el pequeño Cervantes la atención; y gracias al incentivo de su padre, gran conocedor de la música, se fundió con las melodías en un compromiso precoz y eterno.

La facilidad con que el joven músico ejecutaba las piezas asignadas por su profesor Juan Miguel Joval despertaba asombros entre familiares, amigos y alguno que otro testigo ocasional que por dichoso azar coincidía con el párvulo. Sentado al piano era capaz de suscitar frecuentes vaticinios y palabras halagüeñas que pronosticaban al niño un futuro de éxito y virtuosísimo: “¡Será un músico deslumbrante, de eso no caben dudas!”

La persistencia en el estudio y un talento impresionante le permitieron llegar al Conservatorio Imperial de París en 1866. Allí permaneció por cuatro años, lo suficiente para avivar sus musas y perfeccionar la técnica de tal modo que muy pronto llegaría a conquistar lauros altamente codiciados como el Primer Premio por Composición y el Gran Premio de Piano.

Con semejante precedente no ha de extrañar que la madurez artística de Ignacio Cervantes estuviese signada por éxitos rotundos, composiciones cimeras y la aprobación de la crítica más exigente de todos los tiempos, llegando recibir altísimos elogios por sus Danzas Cubanas, un total de 45 piezas que se erigen como exponente clave de lo que puede considerarse sonoridad nacional.

Esas creaciones ampliamente difundidas en el mundo ganaron alta estima de conocedores que comprendieron la rica base de tradiciones populares expuestas por el prolífico músico en esa serie de partituras que convierten en melodía referentes muy claros de la identidad nuestra. Así consolidó Cervantes el sentimiento de cubanidad por medio de la interpretación musical.

Los músicos cubanos de diversos géneros y estilos hallan en Ignacio Cervantes a uno de los creadores más valiosos de la cronología cubana en lo que a este arte respecta; y le conceden homenajes diarios desde la práctica, pues las aportaciones del genial artista van implícitas en el espíritu de la Isla y las notas que la amenizan a diario.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *