La muerte de un burócrata en Festival de Cine de Venecia

Por: Ana Margarita Sánchez Solerasanchez@enet.cu

Esto promete ser una de las propuestas de lujo dentro de la cita y constituirá además suceso cardinal en la historia del cine cubano.

La muerte de un burócrata, película del director cubano Tomás Gutiérrez Alea, sigue siendo exquisito banquete cinematográfico donde el humor negro se construye con una agudeza sin par, y la genialidad del cineasta llega a un punto cumbre dentro de su carrera mundialmente reconocida.

Esta cinta de 1966 despertó el interés de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood que en permanente colaboración con la Cinemateca de Cuba logró la restauración del filme luego de un arduo proceso de trabajo que implicó esfuerzos de ambas partes para consumar ese sueño en común.

Los resultados de la restauración podrán constatarse en la 76 edición del Festival Internacional de Cine de Venecia que acontecerá desde el 28 de agosto hasta el 7 de septiembre próximos y en cuyo programa se incluye el segmento denominado Clásicos de Venecia.

La película, considerada obra maestra de la cinematografía en Latinoamérica, tendrá otra importante proyección en el 41 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano con el propósito de honrar a su protagonista Salvador Wood, recientemente fallecido.

Tomás Gutiérrez Alea supo articular un diálogo orgánico entre la ironía, la hilaridad y la ambientación epocal en un filme que 53 años después de su primera exhibición logra conectar con el intelecto y gusto del espectador.

Titón logró encantar a críticos y públicos sacando partido al clásico blanco y negro. El éxito se debió no solo al ingenioso tratamiento del tema burocratismo; sino también al magistral diseño de escenas donde Salvador Wood, Silvia Planas, Carlos Ruiz de la Tejera y otros primerísimos actores, lucen sus dotes interpretativas.

La muerte de un burócrata se despoja de cualquier broma y potencia un humor inteligente colmado de paradojas que ponen a prueba la paciencia humana y la someten casi al estrangulamiento que provocan el papeleo, los trámites y las reglas disparatadas.

Algunos de los reconocimientos otorgados a este largometraje de ficción son el Premio Especial del Jurado en el XV Festival Internacional de Cine en Checoslovaquia y el lauro del Círculo Dominicano de Críticos de Santo Domingo en 1979.

El Festival Internacional de Cine de Venecia, uno de los más trascendentales del mundo, tendrá ahora el privilegio de incluir en su programa la copia restaurada que tanta expectativa fomentará entre cineastas italianos, estadounidenses y cubanos. Este hecho promete ser una de las propuestas de lujo dentro de la cita y constituirá además un suceso cardinal en la historia del cine cubano.

 

 

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