El cine latinoamericano del desencanto

Invita a entender este arte a partir de la lectura. Es una exhortación a rememorar escenas con el ojo crítico que las renueve y reinterprete.

Ana Margarita Sánchez Soler – asanchez@ene.cu

La crítica cinematográfica en Cuba ha sido centro de atención en no pocos espacios dedicados al séptimo arte. En tales intercambios se insiste con frecuencia en la importancia que tiene la figura del crítico para la producción audiovisual, los públicos y la memoria fílmica cubana que se construye a diario.

Una señal halagüeña en lo que al desarrollo de la crítica cinematográfica respecta es El cine latinoamericano del desencanto, libro del crítico cubano Justo Planas, quien pertenece a una hornada relativamente reciente de investigadores y estudiosos capaces de enriquecer con sus valoraciones los debates sobre el cine que se produce en Cuba.

Desde esta Isla han sido notables las contribuciones al denominado Nuevo Cine Latinoamericano cuyos preceptos estéticos y temáticos pueden haberse quedado disueltos en el tiempo o bien pudieran haber trascendido con sus dinámicas creativas y conceptuales hasta incidir en la creación cinematográfica más reciente. Sobre esas hipótesis ahonda el autor.

Justo Planas nos invita con su análisis preciso a desentrañar las herencias que conectan tiempos, gustos, tramas, temas y personajes con un particular énfasis en las problemáticas sociales, argumento cardinal del Nuevo Cine Latinoamericano. Todo ello permite al lector hilvanar los probables hilos sueltos en esa correspondencia entre la creación cinematográfica del continente en diversos períodos.

Esta indagación de Planas fue publicada en el año 2018 por Ediciones ICAIC y cuenta con prólogo del también crítico, Juan Antonio García Borrero, en cuyas palabras concede total valía al volumen:

“Lo que más agradezco de este libro de Justo Planas que se lee de un tirón, gracias a la amenidad que el autor le imprime al relato, sin que ello implique un sacrificio del rigor conceptual, es la recuperación que hace de lo utópico, con todos los riesgos que ello implica en una época marcada por el pragmatismo más absoluto, y la popularidad de las metas leves.»

Esta investigación de Planas coloca especial atención en dos películas que le permiten fundamentar sus criterios, una de ellas es Japón (2002), cinta mexicana de Carlos Reygadas y Madagascar, del cubano Fernando Pérez, estrenada en 1993; referentes con los cuales el autor del libro nos sitúa en tiempo y contexto a fin de comprender las conexiones que amén del tiempo y la coyunturas permanecen en el cine surgido desde Latinoamérica.

El cine latinoamericano del desencanto es una invitación para entender este arte a partir de la lectura. Tienta a la revisitación de obras fílmicas que pasaron frente a millones de miradas, pero quizás ajenas a la perspectiva que proponen las páginas del volumen. El libro es por tanto una exhortación a rememorar escenas con el ojo crítico que las renueve y reinterprete.

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