Universidad de La Habana, memoria y saber
Al recibir el lauro de La Giraldilla se reconoció a esta institución por su rica trayectoria histórica y aportes al desarrollo del país

Ana Margarita Sánchez Soler
asanchez@enet.cu
La Universidad de La Habana recibió recientemente La Giraldilla como reconocimiento a su rica trayectoria histórica y aportes al desarrollo del país. Así lo hacía saber Reinaldo García, presidente del órgano de gobierno local; al tiempo que Miriam Nicado, rectora de la emblemática institución, recibía la estatuilla que simboliza tal lauro.
Estudiantes y profesores de esa casa de altos estudios agradecen la posibilidad de acceder al recinto que se levanta imponente frente a los ojos de visitantes asiduos u ocasionales.
Sentirse afortunado por acceder al conocimiento desde ese sitio tiene causas muy bien fundadas. Vale destacar los sucesos trascendentales para el país que tuvieron su cimiente en la Universidad de La Habana. Se trata de hechos que la convirtieron en historia viva.
Bastaría recordar el nacimiento en esos predios de la Federación Estudiantil Universitaria durante 1922, el desempeño de José Antonio Echeverría como líder del movimiento estudiantil que comenzara a forjarse en ese espacio o las incontables figuras que antes y después de tal fecha ocuparon las aulas: Rubén Martínez Villena, Enrique José Varona, Vicentina Antuña, Mirta Aguirre, Hortensia Pichardo y tantos otros.
La actual Universidad de La Habana tuvo como antecedente el Convento San Juan de Letrán, que en 1728 se convertiría en centro de estudios por iniciativa de los frailes dominicos. En 1850 como institución laica cambia su denominación a Real y Literaria Universidad de La Habana hasta que en 1902 es trasladada al sitio que hoy se nombra colina universitaria.
Como vetusta y temperamental señora, la Universidad ofrece vistas privilegiadas a quienes transitan a diario por las inmediaciones de su gran escalinata. Ella es anhelo de no pocos soñadores que imaginan la andanza por sus casi infinitos escalones como acto de consagración al estudio.
Por el rol fundamental en la formación de muchísimos profesionales a lo largo de casi trescientos años, este centro ostenta gran prestigio a nivel internacional y mantiene vínculos constantes de retroalimentación con educandos de diversas latitudes, siendo este intercambio una de las premisas fundamentales en tanto Universidad.
La Universidad de La Habana ha sido imbatible testigo del tiempo. Desde su posición privilegiada contempla la vida de los cubanos, atesora las memorias de épocas, hechos y gentes que en su seno hallaron incentivos para el espíritu y el conocimiento.