A pesar del bloqueo los niños cubanos viven felices
El circulo infantil especial “Año Internacional de la Mujer”, ubicado al este de la capital cubana es uno de los centros educacionales víctima de la agresiva política del bloqueo norteamericano

Teresa Valenzuela
A la institución escolar asisten niños sordos e hipoacúsicos, así como autistas, Síndrome Down y con discapacidad intelectual, procedentes de todos los municipios de La Habana.
Su directora Eveleides Larduet Bayar mencionó que la matricula asciende a 29 niños, quienes reciben la educación según su diagnóstico, a lo que se añade un tratamiento especializado a través de maestras terapeutas, logopedas, especialistas de educación auditivas y de computación.

Agregó que se trata de un círculo infantil de tránsito; cuando terminan su estancia a la edad de seis años, egresan a su ambiente normalizador, es decir, los niños sordos continúan los estudios en la escuela especial “René Vilches”, en La Habana, otros van hacia la escuela primaria de la enseñanza general, y algunos casos son atendidos por la defectóloga de la comunidad en el área de salud donde reside.
De agradable trato Larduet Bayard es joven y vital; 28 años de trabajo en la educación especial denotan al hablar el amor y la consagración a la enseñanza que como afirmara José Martí refiriéndose a esos educadores al visitar una escuela de sordomudos: “es la obra tenaz de lo tierno, la paciencia exquisita, el ingenio excitado, la palabra suprimida, elocuente el gesto, vencido el error de la naturaleza”.
La atención esmerada que recibe cada niño suple cualquier escasez que exista -dice-, el Círculo nunca dejó de prestar sus servicios, no obstante las carencias de medios de enseñanza y otros insumos, porque las educadoras los sustituyen con múltiples iniciativas.
Agregó que el círculo que dirige está priorizado por el estado cubano por ser una institución especial en la que a los niños se les garantiza el transporte de ida y vuelta a sus hogares, una buena alimentación, así como la rehabilitación que incluye la equinoterapia que realizan por la bondad de un propietario que presta sus caballos para tan noble gesto.
Debido al bloqueo actualmente faltan medicamentos que interfieren en el proceso de enseñanza-aprendizaje. “Un niño que no lo tome como le indicó el especialista no se concentra, se afecta su conducta, y el conocimiento que se le transmite no le llega de igual manera” -afirmó la directora-.
También se refirió a la falta de medios de enseñanza en la especialidad de sordos como son los audiómetros, un equipo que no se produce en el país y que es imprescindible en la rehabilitación auditiva.
El acceso universal, equitativo y gratuito a una educación de calidad para todos los cubanos, ha sido siempre una prioridad para la Revolución Cubana. Para ello, el Estado tiene la obligación de garantizar el pleno disfrute de este derecho, según está establecido en el artículo 39 de la Constitución de la República de Cuba.
A pesar de estos esfuerzos para garantizar la educación para todos, los efectos del bloqueo se traducen en carencias diarias que afectan el proceso de aprendizaje, la investigación y el trabajo científico de estudiantes y profesores en general.
Resultante de esta política, Cuba permanece sin tener acceso al mercado norteamericano para la compra de insumos escolares y materiales fundamentales para la reparación y mantenimiento de la red escolar, por lo que se ve obligada a adquirirla en mercados lejanos a costos más altos.
Escasean también los juguetes didácticos en los círculos infantiles especiales y otros medios imprescindibles en las escuelas para niños con retraso mental, ciegos o con limitaciones físico motoras. Todos estos años el bloqueo económico, comercial y financiero norteamericano a Cuba ha afectado de forma severa al sector educacional.
No obstante la agresión imperialista, los educadores, junto a las familias y toda la sociedad se sobreponen a las dificultades, y brindan a los infantes lo mejor para su formación integral por lo que se puede afirmar que pese al bloqueo los niños cubanos viven felices.