El Parque Central de todos los cubanos
Los visitantes admiran la primera estatua pública de José Martí erigida en Cuba

Teresa Valenzuela
El Parque Central es uno de los lugares más céntricos y lleno de historia de La Habana, donde cientos de transeúntes del país y foráneos disfrutan del canto de los pájaros, la belleza de las fuentes, y la sombra de sus árboles, algunos centenarios que abundan en el lugar, para después continuar su camino.
Los visitantes admiran la primera estatua pública de José Martí erigida en Cuba. Obra del cubano radicado en Italia José Villalta de Saavedra, quien la esculpió en su estudio de Roma en mármol blanco de Carrara.
Alrededor del monumento de 26 toneladas de peso, se entrecruzan jardines y caminos Muchos caminantes lo atraviesan casi siempre en busca de los ómnibus que les llevarán a su destino; o convocados por restaurantes y mercados. Mucha es la vida que se mueve en el Parque.
Ante su pedestal, lugar de convocatoria para homenajearlo, miles de personas dejan sus flores como un amoroso mensaje, entre los que sobresalen los escolares de las escuelas aledañas. Fue develada el 24 de febrero de 1905 en un acto que presidió el General del Ejército Libertador, Máximo Gómez.
Destacan 28 palmas reales –el árbol símbolo, presente en el escudo de la nación- que recuerdan la fecha del nacimiento de Martí, así como ocho canteros o jardineras en forma de ataúdes simbólicos que representan el fusilamiento de igual número de inocentes estudiantes de medicina el 27 de noviembre de 1871, resultado de un juicio falso y amañado durante la Guerra de los Diez Años como castigo a los criollos.
En el histórico lugar ocurrió un deleznable hecho protagonizado por un grupo de marines estadounidenses en 1946, los que, con absoluto irrespeto, escalaron el monumento martiano, y profanaron la estatua.
El 28 de enero de 1953, con motivo del primer centenario del Apóstol, la Universidad de La Habana organizó una manifestación a la que se unió el pueblo capitalino, la cual llevaba ofrendas florales a Martí, representado en la estatua.
Como parte del masivo grupo desfilaron alrededor de mil doscientos jóvenes cohesionados en un bloque que llamó la atención a las personas que cubrían las aceras.
Estos fueron convocados por el líder histórico de la Revolución Fidel Castro, jefe del movimiento revolucionario 26 de julio, que asaltaría el Moncada siete meses después. Ellos integraban las diferentes células clandestinas organizadas a ese fin, que tenían como propósito no dejar morir a Martí en el año de su centenario. Desde entonces hasta la fecha se le conoce como la Marcha de las Antorchas.
En sus inicios se llamó Plaza Isabel II, en honor de la Reina de España, pero los estadounidenses que intervinieron en la guerra de los independentistas cubanos contra esa metrópoli para auto-otorgarse el mérito de una falsa victoria y hacerse de Cuba, mandaron a retirar la figura que representaba a la monarquía colonialista.
Mucho ha cambiado La Habana desde que para siempre fue suprimida la estatua de Isabel II en 1899, luego sustituida por una figura de calamina que copiaba a la de estatua de La Libertad norteamericana, arrancada de cuajo por un ciclón en 1903.
Rodean el Parque Central edificios emblemáticos de la cultura cubana entre ellos el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso y el Museo Nacional de Bellas Artes, el cine Payret, uno de los más grandes de la ciudad, así como, hoteles de lujo como el Manzana Kempinski, en la antigua Manzana de Gómez y el Inglaterra; también el antiguo Capitolio, ahora sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular y el Paseo del Prado.