Diseñar desde el centro Pablo

Lo que alguna vez pudo ser exploración cautelosa sobre el diseño gráfico, es hoy un micromovimiento definido e integrado por diseñadores en torno al Centro Pablo de la Torriente Brau

Ana Margarita Sánchez Soler
asanchez@enet.cu

La Bienal de Diseño recién acontecida en La Habana ha dejado a su paso una estela de figuras y composiciones tan atractivas que resulta difícil apartar los ojos de cuanto se ha exhibido en diferentes espacios de la ciudad.

El Centro Pablo de la Torriente Brau es una de las instituciones que ha hecho considerables aportaciones al diseño cubano desde manifestaciones como el arte digital y la cartelística. De hecho, gracias a este centro y sus concursos muchos comenzaron a entender sobre esas especialidades en Cuba.

Lo que alguna vez pudo ser exploración cautelosa sobre el diseño gráfico, es hoy un micromovimiento definido e integrado por diseñadores en torno al Centro Pablo, propiciador de un cúmulo enorme de creaciones valiosísimas estética y conceptualmente.

En el mes de junio y como parte de la Bienal de Diseño, la Fundación Lugwig acoge una exposición recopilatoria que transita por el quehacer del Centro Pablo de la Torriente Brau en lo que al diseño gráfico y el cartel respecta.

Esta exhibición permite al público acceder a la historia de una institución comprometida con el arte joven y que ahora selecciona los trabajos cumbres en su devenir como gestora del diseño para rememorar puntos vitales en la cronología de su quehacer.

Gracias al Centro Pablo, el diseño ha acompañado numerosos proyectos culturales como el concurso A guitarra limpia, que se convirtió en puente entre la música y el diseño gráfico.

Los carteles creados por diseñadores en el seno de la institución que dirige Víctor Casaus, han respaldado campañas de gran sensibilidad en el marco social como las de No a la violencia contra la mujer y En defensa de los derechos de la infancia.

Esta es la expo perfecta para conocer la obra del Centro Pablo de la Torriente Brau asociada al diseño. Es también una muestra muy merecida, pues la historia del arte digital cubano y la cartelística tendrá que reservar una distinción para lo que desde allí se hace.

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