Hermanas de sangre e ideales

Las hermanas María de Lourdes y Cristina Giralt Abreu, murieron en plena juventud de una manera inesperada y monstruosa

Rubén Alomá

La Habana está llena de lugares llenos de historia. Faltaban seis meses para que triunfara la Revolución cubana.  

El dictador Fulgencio Batista cubría de asesinatos, torturas  y desapariciones ante los sucesos que demostraban su final.

Los reportes de la época refieren, la furia de los sicarios en busca de los autores del atentado a Santiago Rey Pernas, secretario de Gobernación.

El asalto se realizó el 13 de  junio de 1958, por los combatientes del Directorio Estudiantil a la salida de un consultorio médico, en el edificio de 23 y L en el Vedado, del cual Rey Pernas resultó ileso.

Inmueble donde nacieron y vivieron gran parte de su juventud las hermanas Lourdes y Cristina Giralt; Desde 1984 el inmueble es sede del Museo de la Clandestinidad – Foto: Rubén Alomá

Un hecho que da paso a un vil asesinato

Dos días después en el inmueble de 19 y 24, los criminales comandados por el coronel batistiano Esteban Ventura Novo, llegan con el propósito de acabar con la vida de  los revolucionarios Faure Chomón, Eduardo García Lavandero y Enrique Rodríguez.

La muerte estaba agazapada esperando  su botín, tronchó la vida de las hermanas cienfuegueras María de Lourdes y Cristina Giralt Abreu, de 22 y 28 años respectivamente el 15 de junio 1958, dos jóvenes que residían en el apartamento 42 de dicho inmueble.

Fueron tratadas después de asesinadas como las bestias hacen a sus presas. El asesino dejó su pañuelo con la sangre de las jóvenes como trofeo de la caza según referencias periodísticas.

Crímenes de esa índole no pueden dejarse en el olvido.

Eran dos jóvenes alegres amorosas con familia y vecinos. Llegaban de abrazar a su progenitor el día de los padres.

Jóvenes que luchaban contra el que oprimía a su patria aunque no fue la razón del vil hecho de sangre. Sus cortas vidas revolucionarias y su horrible asesinato merecen ser recordadas.  

Las dos hermanas fueron integrantes de la Resistencia Cívica del Movimiento 26 de Julio; Se dedicaban a la venta de bonos para recaudar fondos, tareas de propaganda y al trasiego de armas que se usarían en acciones revolucionarias, en el combate rebelde contra el tirano Fulgencio Batista.

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