Comer demasiada carne roja puede afectar su salud

En una reciente investigación se comprobó que una alimentación en base a la carne roja estimula el crecimiento de las bacterias intestinales

Imagen tomada de internet

Por: M.Sc. Dr. Alberto Quirantes Hernández *

En una reciente investigación realizada por Científicos de la Clínica Cleveland en Ohio, Estados Unidos, y publicado en el European Heart Journal, se comprobó cómo una alimentación en base a la carne roja estimula el crecimiento de las bacterias intestinales que aumentan el riesgo de padecer enfermedades del corazón por dos mecanismos diferentes.

Uno de ellos es una dieta mantenida de carne roja que aumenta los niveles del llamado N-óxido de trimetilamina (TMAO).

El TMAO es un compuesto químico producida por las bacterias en el estómago que al llegar a la sangre aumenta el riesgo de enfermedades del corazón, pues esta sustancia impide que se elimine del cuerpo el exceso de “colesterol malo”. Y esto sucede   inmediatamente después de comer carne roja.

El informe, señala que quienes  consumían carne roja como su principal fuente de proteínas, tuvieron niveles de TMAO que eran de dos a tres veces más altos en relación a las personas que obtuvieron sus proteínas de carnes blancas como pescados, u otros alimentos similares.

Por otra parte, en el estudio se demuestra también que la carne roja no solo aumenta la producción de TMAO por las bacterias mencionadas, sino que además disminuye  la eliminación de este compuesto a través de los riñones.

Como se hizo el estudio

Esta investigación se hizo con 113 voluntarios; ellos  debían seguir una de estas tres dietas diferentes: de carnes rojas, de carnes blancas y sin nada de carne.

Luego de cumplir determinado período de tiempo, se observó que la mayoría de las personas que habían cumplido con la dieta de carne roja, presentaron niveles elevados de TMAO en su sangre y orina.

Al compararse con los niveles de TMAO encontrados en personas con las dietas de carnes blancas y sin carne, los niveles de esa sustancia en sangre durante la dieta de carnes rojas fueron hasta tres veces más elevados.

Incluso en algunos de los investigados, los niveles eran hasta 10 veces más altos; las muestras de orina revelaron un patrón similar.

Los riñones de estos participantes fueron menos eficientes en la eliminación de TMAO por la orina. Sin embargo, a las 4 semanas posteriores al cese de la dieta de carne roja, sus niveles de TMAO en sangre y, por supuesto, en orina disminuyeron.

Investigaciones anteriores en relación a las carnes rojas

En una investigación anterior, fue hallado como la TMAO altera las plaquetas de la sangre, incrementando el riesgo de trombosis o coágulos de sangre.

También modifica la respuesta del calcio en las plaquetas de la sangre; por eso éstas responden de manera diferente e inadecuada a los desencadenantes de la coagulación cuando los niveles de TMAO en la sangre son altos.

A partir de todos estos hallazgos, el equipo propuso que el compuesto TMAO pudiera ser un pronosticador del riesgo de infarto cardíaco, accidente cerebrovascular y muerte, aun cuando los niveles de colesterol y presión arterial fuesen saludables.

Sería beneficioso para la salud

Las personas pueden reducir su riesgo de problemas relacionados con el corazón sí mejoran sus comidas.  Las carnes blancas y las legumbre, ricas en proteína vegetal,  son mucho más saludables para el corazón y el cuerpo.

También se aconseja darle  prioridad al consumo de carnes magras o sin grasas para mejorar la calidad y la esperanza de vida. En relación a la carne roja se deben seleccionar los cortes de lomo y solomillo.

Recomendaciones saludables

La Asociación Americana de la Diabetes recomienda el consumo de 540 gramos, algo más de una libra, de carne roja con la menor cantidad de grasa posible, a la semana. Puede incluirse entre 2 a 3 días a la semana.

Un niño en edad preescolar, entre 1 y 4 años, debería consumir de 20 a 40 gramos por ración. Un escolar, entre 5 a 11 años, de 50 a 70 y un adulto con actividad física moderada, de 120 a 180 gramos por ración, recordando consumirla solo dos o tres veces por semana.

*  Máster en Ciencias y Profesor Consultante

  Jefe del Servicio de Endocrinología

  Hospital Docente Dr. Salvador Allende

  La Habana – Cuba

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