Parque de El Curita
Una de las manzanas más céntricas de La Habana

Redacción Digital
El parque de El Curita ocupa en La Habana una de las manzanas más céntricas de la ciudad, en la confluencia de las calles Galiano y Reina, popular lugar de referencia por las paradas de ómnibus ubicadas en él.
Desde el siglo XIX allí se erigía la Plaza del Vapor. La planta baja estaba ocupada por un enjambre de pequeños negocios de todo tipo y en el piso superior se comprimían modestas viviendas.
Delia una de las hermanas de Sergio González (El Curita), era dueña de una pequeña imprenta en el lugar. Sergio comenzó a alternar su trabajo en los ómnibus con el de la imprenta y a la muerte de Delia, quedó al frente del negocio.
Después del golpe de Estado de Batista, las linotipias y cajas de la imprenta se pusieron al servicio de las denuncias contra el régimen usurpador. En aquel chinchalito encontraron acogida los documentos de las más variadas agrupaciones opositoras, ello demuestra el carácter unitario que siempre caracterizó a Sergio. Entre los revolucionarios, el sitio empezó a identificarse como “la imprenta de El Curita”.
En la misma medida que la oposición fue ganando cuerpo de revolución, el lugar fue también espacio de reuniones clandestinas y refugio nocturno de combatientes. Cuando el gobierno batistiano conoció la inminencia del arribo del yate Granma, la policía se presentó en la imprenta con el objetivo de detener al dueño. Por cuestión de segundos y gracias a los reflejos que siempre tuvo, pudo escurrirse entre los establecimientos de otras amistades hasta salir por la calle del fondo. A partir de ese momento pasó a la clandestinidad. Ya era uno de los jefes más connotados de acción y sabotaje con que contaba el Movimiento 26 de Julio en La Habana.
Una vez demolido el antiguo mercado, el parque que surgió allí lleva su nombre.
Cortesía de Michelena