El talento pudo más que el prejuicio

Brindis de Salas, considerado el mejor violinista del mundo lo llamaron el Paganini negro o El rey de las octavas
Por: Félix Rubén Alomá
Claudio José Domingo Brindis de Salas, nació en La Habana en la calle Águila No 168, el 4 de agosto de 1852 rodeado de una familia musical.
El talentoso habanero negro estudió en París y al terminar sus estudios comenzó una carrera de concertista por diversas ciudades de Europa y América. Triunfando en un ambiente creado y dominado por los blancos. El talento pudo más que el prejuicio.
El 24 de noviembre de 1877 dio un exitoso concierto en el Teatro Payret ubicado en Prado y San Martín, en la parte antigua de la otrora villa de San Cristóbal de La Habana, dejando a todos fascinados con su arte.
Considerado el mejor violinista del mundo lo llamaron el Paganini negro o El rey de las octavas. Obtuvo varias condecoraciones y reconocimientos por su destreza interpretativa, entre ellos, recibió como obsequio un violín Stradivarius en Argentina el cuál por ironías de la vida vendió antes de abandonar el mundo de los vivos.
Aclamado por las multitudes tanto en los grandes escenarios como en las tabernas de marineros, donde se pierdía cada vez que podía, Brindis de Salas se convierte en una leyenda de vida.
Para ampliar los datos biográficos y conocer a profundidad la obra musical del personaje antes citado, se recomienda la lectura del libro escrito por Nicolás Guillén, titulado Claudio José Domingo Brindis de Salas, el Rey de las octavas.
Cuentan que vivió en una fastuosa mansión alemana en Kantstrasse número 56 y según los documentos consultados murió en la miseria el primer día del mes de junio en el año 1911. La bandera cubana cubrió el féretro.
En mayo de 1930, en una urna creada por el escultor Luis Perlotti, trasladan sus cenizas a La Habana cerca del puerto y del mar agasajado por la música en una sala de concierto de la capital cubana.