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Prolífico rumbero y sonero habanero

Ignacio Piñeiro, prolífico rumbero y sonero habanero

Según la periodista Laura Barrera Jerez  cuando Ignacio Piñeiro nació el 21 de mayo de 1888 en el barrio habanero de Jesús María, ya su destino estaba marcado

 

Por: Félix Rubén Alomá

Según la periodista Laura Barrera Jerez cuando Ignacio Piñeiro nació el 21 de mayo de 1888 en el barrio habanero de Jesús María, ya su destino estaba marcado. Su legado nos señala ese camino popular y folclórico que no debemos abandonar nunca porque en él están nuestras esencias.

Ignacio Piñeiro, era hijo de Marcelino Rodríguez Sánchez, natural de la localidad de Grado, Asturias y su madre la negra cubana Petrona Martínez, habanera.

Sobre el apellido de Piñeiro, el reconocido musicólogo Lino Betancourt Molina refiere en uno de sus artículos… Según se dice, con aciertos de veracidad, él y su hermano Prudencio, siendo todavía niños, trabajaban transportando las mercancías de los muelles habaneros hasta la bodega de un español de apellido Piñeiro.

Los vecinos del barrio solían comentar cuando divisaban a los pequeños cargadores: ¡Ahí llegan los Piñeiro!… refiriéndose, por supuesto, al dueño de la bodega. Con el tiempo, fueron conocidos como “Los Piñeiro”, y así, Ignacio, adoptó ese apellido como propio.

 Y añade:… nunca negó su paternidad. Como prueba de esto compuso Asturias patria querida en homenaje a su padre asturiano. Esa obra fue estrenada en Santander, España, el 3 de octubre de 1929, y con el paso de los años, se convirtió en algo así como himno de Asturias.

Muy temprano fue a vivir con su familia para el barrio de Pueblo Nuevo (La Victoria). Conocía el ambiente de Jesús María, Los Sitios, Atarés, El manglar y  San Leopoldo donde sonaban los tambores  santuarios de la música cubana.

Según el Diccionario de la música cubana, de la autoría de Helio Orovio, existe una amplia lista de géneros que el músico habanero frecuentó y en gran parte creó. Menciona el son, son montuno, guaguancó-son, canción-son, afro-son, conga, guaracha, guaguancó, canción, guajira, villancico, danzón, rumba, son-pregón, guaracha-son, rumba-son, tango congo, plegaria, lamento, pregón y preludio.

El musicólogo Raúl Martínez Rodríguez afirma: que las claves y sones ñáñigos, parecen ser una variante de rumbas y sones urbanos, son cadencias que este músico mezcló y realizó una fusión a la manera de nuestra música actual.

Por su parte Rafael Lam  periodista, escritor e investigador cubano refiere que en octubre de 1926, Ignacio Piñeiro se une a María Teresa Vera, en el Septeto Occidente, con el objetivo de actuar y grabar en Nueva York.

El proyecto surge a petición de la gerencia de discos Columbia a la cual pertenecía Vera. Ella le enseñó a tocar contrabajo, para que fuera tocando en el Sexteto Occidente…por razones religiosas, María Teresa abandonó su actividad musical y Piñeiro decidió fundar su propio Septeto Nacional.

Al fallecer el músico el ‎12 de marzo de 1969, el entonces director del septeto Rafael Ortíz “Mañungo” decidió ponerle por nombre a la ya famosa agrupación musical Septeto Nacional Ignacio Piñeiro, como perpetuo homenaje.

En la actualidad el renovado Septeto Nacional “Ignacio Piñeiro” se integra por los músicos de la cuarta generación y  han mantenido viva la música compuesta por él; catalogada como una de las más genuinas bandas soneras del mundo.

 

 

Publicado: mayo 20, 2019 por Vanessa Alfonso No hay Comentarios

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