Oasis en el corazón de la villa (+ Fotos)
El Ranchón La Giraldilla, en la esquina de la intercepción de calle G y Carlos Tercero, se transforma en un amplio centro de recreación

Por: Ricardo R. Gómez Rodríguez (rrgomez@enet.cu)
El Ranchón La Giraldilla está ubicado en un lugar envidiable, en la intercepción de la céntrica calle G, del Vedado, con la amplia Avenida Carlos Tercero, en el municipio de Plaza de la Revolución.
Es una gran instalación rústica, que ahora es remodelada y ampliada. Debe quedar lista para el verano, aunque quizás un poco antes el establecimiento principal pueda brindar servicios.

En el mismo lugar, un poco más adentro, se aprovecha un espacio libre y ubican pequeñas casetas de madera, donde existirá un vivero, donde los visitantes puedan adquirir plantas ornamentales y medicinales.
Guido Broche León, director técnico de la Empresa de Restaurantes Habana, comentó a este sitio digital que tendrán áreas de estar, para que la familia pueda dedicar unos minutos a relajarse en el mismo corazón de la ciudad.
El Ranchón ofertará comida criolla, parrillada y actividades culturales con grupos invitados fundamentalmente los fines de semana.

A los servicios gastronómicos se une un pequeño parque infantil bajo frondosos árboles. Los padres pueden descansar mientras los infantes juegan a su alrededor, con esas energías inagotables de las nuevas generaciones.
El concepto ambientalista también contribuye a la educación de los capitalinos y visitantes en este centro que se amplía y forma parte de las obras que autoridades y trabajadores de la ciudad potencian en el año en que La Habana celebra su aniversario 500.
Las labores son asumidas por varias entidades y cooperativas de la provincia, entre ellas la Empresa Forestal, además del apoyo de unidades de la vecina Artemisa.
Hace pocas semanas Luis Antonio Torres Iríbar, primer secretario del Partido Comunista de Cuba en la capital y Reinaldo García Zapata, presidente del Gobierno, intercambiaron en el ranchón con obreros y directivos de Restaurantes de Lujo.

Valoraron la importancia de tener un sitio como este en un lugar tan céntrico y lo que puede contribuir a la recreación y a elevar la cultura ambientalista de los citadinos y visitantes.
Los autos pasan raudos por las avenidas, sin embargo, algo discreto, entre enormes arbustos, va cobrando vida el Ranchón La Giraldilla, que sin dudas será un oasis que invite a recrearse y descansar a los habaneros.