Ejercicio como protección contra enfermedades en la tercera edad

Los ejercicios físicos son muy importantes durante toda la vida, pero en la tercera edad son casi imprescindibles

Ejercicios en la tercera edad. (Foto: Savia Residencias)
Ejercicios en la tercera edad. (Foto: Savia Residencias)

Por: M.Sc. Dr. Alberto Quirantes Hernández *

La defensa inmunológica en los ancianos se caracteriza por algunas variaciones desfavorables en su sistema inmunitario. Entre ellas pueden aparecer ciertas enfermedades crónicas como son un aumento de la susceptibilidad para las infecciones, enfermedades tumorales y algunas enfermedades autoinmunes. Esto constituye un peligro para estas personas en la tercera edad.

Conociendo esta peligrosa situación, la ciencia propone determinadas acciones terapéuticas en estas edades como es la realización de actividades físicas moderadas.

Los ejercicios físicos son útiles en muchos aspectos. En el caso que no ocupa también tienen un papel importante en todas las edades aunque con intensidades diferentes.

El anciano sedentario

Los ancianos sedentarios y que no realizan prácticamente nada de ejercicios físicos, tienen disminuidas lo que pudiéramos llamar “sus defensas”, o sea su sistema inmunitario se encuentra disminuido.

Sin sumar la posibilidad de estados depresivos por tener baja su autoestima, a veces determinado grado de desnutrición o enfermedades crónicas con algunas deformidades corporales.

Buenas soluciones

Cuando estas personas mantienen estilos de vida saludables como son la realización de ejercicios físicos sistemáticos según sus posibilidades y bajo supervisión médica, pueden disminuir nefastos resultados que suelen aparecer en estas edades y convertirse en una alternativa medicamentosa en muchas de esta personas que tanta ayuda necesitan de sus seres más queridos.

Actividad física y sistema inmunitario

Cualquier forma de actividad física sistemática actúa favorablemente sobre sus sistemas inmunitarios, entre otras cosas por poseer su parte emocional. Y tal vez esta actividad física sea una de las de mayor impacto en su autoestima.

Científicamente se ha comprobado que quienes practican algún tipo de actividad física programada, tal como se enseña en los círculos de abuelos, presentan una disminución significativa de estados infecciosos. Por eso se comenta aun entre los no entendidos de que “los ejercicios del abuelo han aumentado sus defensas”.

Tipos de ejercicios en estas edades

En la tercera edad la realización de ejercicio físicos debe ser moderada pues el ejercicio intenso puede hacer más daño que bien. No hay que exagerar.

Ha sido observado cómo inmediatamente después de sus ejercicios aumentan los linfocitos de estas personas, es decir, sus células defensoras; retornan a la normalidad pasadas las 24 horas. De ahí la importancia de ejercitarse diariamente.

También es aceptado que el ejercicio agudo o el sistemático, alteran beneficiosamente el número y la función de células del sistema inmune innato, como los neutrófilos, monocitos y las células asesinas naturales, las cuales también participan en la respuesta inflamatoria de defensa de nuestro organismo.

Otros beneficios de los ejercicios

El ejercicio disminuye también las probabilidades de padecer de una cardiopatía y ayuda a mantener sus huesos sanos y fuertes, previniendo la osteoporosis de la tercera edad.

La actividad física también puede ayudar a eliminar bacterias de los pulmones y las vías respiratorias. Esto puede reducir las probabilidades de contraer un resfriado, gripe u otra enfermedad de transmisión aérea.

La elevación breve de la temperatura corporal durante e inmediatamente después del ejercicio puede impedir el crecimiento bacteriano.

Además, los ejercicios sistemáticos disminuyen la secreción de las hormonas generadas durante el estrés. En el anciano estresado aumentan las probabilidades de que se presente una enfermedad, pero al disminuir las hormonas del estrés se pueden  proteger contra muchas enfermedades.

Lo que dice la ciencia

Varias investigaciones han demostrado como las personas, sobre todo la de la tercera edad, al llevar un estilo de vida moderadamente activo se benefician más al iniciar y durante el cumplimento de  un programa de ejercicios como hacer caminatas diarias de entre 20 y 30 minutos o participar en su círculo de abuelos.

El ejercicio los hace sentir más saludables y con más energía y los ayuda a sentirse mejor con ellos mismos. En cuanto comiencen y sigan practicando se sentirán mejor y más saludables.

*Master en Ciencias y Profesor Consultante
Jefe del Servicio de Endocrinología
Hospital Docente Dr. Salvador Allende
La Habana – Cuba
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