El Salvador elige a Nayib Kubele como nuevo presidente
Asumirá como candidato de la derechista coalición GANA

Por: Mariela Pérez Valenzuela
Nayib Kubele, un empresario derechista de 37 años es el presidente electo de El Salvador, luego de una meteórica carrera como político, ya que gobernó dos alcaldías, entre ellas la de San Salvador, la capital, con el pabellón del saliente Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), de donde fue expulsado por cuestiones éticas.
Kubele, multimillonario de ascendencia palestina, participó en la liza del pasado día 3 como candidato del partido Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), una escisión de la tradicional agrupación ultraderechista Alianza República Nacionalista (ARENA), la cara visible de la oligarquía del violento país centroamericano.
Aunque Kubele y GANA intentan distanciarse de ARENA y su política dura, con la que gobernó seis mandatos hasta que fue enterrado por el FMLN cuando Mauricio Funes ganó la Primera Magistratura en 2009, dando paso después al saliente Salvador Sánchez Cerén, de la misma agrupación.
Para politólogos, el mandatario electo envió mensajes directos a las masas juveniles salvadoreñas, en especial la burguesa, que él representa, de cambios capitalistas que permitirán, según su concepción, a un mayor desarrollo personal.
Este joven, que posee una fortuna declarada de 380 millones de dólares, aunque algunas fuentes de prensa indican puede ser el doble, fue expulsado del izquierdista FMLN por presunta corrupción cuando dirigió las alcaldías de San Salvador, en el 2015, y antes la de Nuevo Cuscatlán en 2012 bajo su tolda.
Una de las características de estos comicios fue el abstencionismo de los votantes, que no llegaron ni a la tercera parte de los más de cinco millones de convocados.
Sin embargo, cuando el Tribunal Supremo Electoral (TSE) había contabilizado mas del 87% de las boletas, Kubele tenía el 53,7% a su favor, lo que lo convertía en ganador en primera vuelta. Asumirá el próximo 1 de junio.
Aún se desconoce cuál será el gobierno que dirigirá el empresario, ya que su discurso hasta ahora es considerado ambiguo. O sea, ha hecho promesas que al parecer mantendrían los programas sociales del FMLN, pero por sus condiciones personales sería muy difícil que asuma un rol a favor de la empobrecida población del llamado Pulgarcito de América.
Uno de los atractivos de su campaña fueron –como hizo el brasileño Jair Bolsonaro- sus mensajes a través de las redes sociales, aunque la gente pobre e indigente de El Salvador carece de esos útiles tecnológicos. Por tanto, eran dirigidos en lo fundamental a los jóvenes de la burguesía.
Con significativa ventaja, el presidente electo derrotó a sus tres contendientes más cercanos del Arena, el 31,52%, FMLN, 13.773% y Vamos, 0,81 por ciento, lo cual demuestra su popularidad.
Durante sus dos mandatos, el izquierdista Frente llevó adelante varios programas sociales que sacaron de la pobreza a 524 000 ciudadanos en ocho años, con la reducción de ese ítem en 11 puntos. Sin embargo, no logró superar las atractivas promesas de Kubele ni frenar la ola migratoria que caracteriza a esa nación.
Kubele deberá, además, cuando concrete sus ideas sobre qué hará en los próximos cuatro años, enfrentar la violencia y la corrupción existente en el país.
El Salvador está considerado uno de los países más violentos del mundo por su vinculación al narcotráfico y el dominio que ejercen en los gobiernos municipales y estaduales las pandillas Salvatrucha con sus administraciones paralelas.
Es significativo que ninguno de los cuatro postulados con posibilidades de victoria hiciera referencia a las pandillas, responsables de más de 300 000 asesinatos cometidos el pasado año.
Se estima que los homicidios cometidos por la Salvatrucha laceran a la sociedad salvadoreña.
Fuentes oficiales indican que el 94% de los emigrantes radica en Estados Unidos, una nación donde los emigrantes centroamericanos, al decir del presidente Donald Trump, ¨son unos perros¨ criticada expresión que puso en moda cuando comenzaron a llegar a la frontera de su país con México la llamada Caravana de Migrantes procedentes de Honduras, Guatemala y El Salvador.
Algunos analistas, como el salvadoreño Domingo Macías, indican que Kubele y Trump deberán llevarse muy bien –el estadounidense fue uno de los primeros en felicitarlo- porque poseen la misma ideología y los dos poseen bolsillos repletos de dinero.
Con el paso de El Salvador a un gobierno de derecha Washington va cumpliendo su estrategia de eliminar los sistemas progresistas de América Latina y elevar el número de aliados para su intento de derrocar al gobierno legítimo de Venezuela y su presidente Nicolás Maduro.