Fuego que habla de amor y compromiso
La histórica escalinata de la Universidad de La Habana fue nuevamente invadida por miles de jóvenes este 28 de enero en la Marcha de las Antorchas, encabezada por Raúl y Díaz Canel

Por:Ricardo R. Gómez Rodríguez rrgomez@enet.cu
“La gratitud como ciertas flores no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes”. Así sentenció José Martí, a quien rindió tributo en el aniversario 166 de su natalicio la generación de los agradecidos.

A las 22 hora local de este lunes llegó la luz de las llamas portadas por miles de jóvenes que colmaron la histórica escalinata de la Universidad de La Habana.
Fuego que habla de amor y compromiso. Del juramento eterno ante el Héroe Nacional, de nunca dejar morir sus ideas. Pero también del compromiso con otro gigante, con Fidel Castro, guía y ejemplo para los cubanos de hoy y de mañana.
A la cabeza de la Marcha de las Antorchas, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, ese joven jovial y digno, laborioso y emprendedor que custodió toda su vida los sueños de un hermano, que devino padre para todo un pueblo, nuestro Fidel.
El único Comandante en Jefe de esta Revolución, quien también estuvo presente con sus palabras de aliento en una enorme pantalla frente a la escalinata.
Al lado de Raúl, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, muestra de la continuidad de una obra que luego proseguirán otros, esos mismos que entonaron consignas y levantaron banderas cubanas y antorchas que irradian luz hacia el futuro.
Raúl Alejandro Palmero, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) en las palabras que dieron paso a la apertura del desfile aseguró que la Generación de la Continuidad vino a cumplir con su Patria y la historia.
Dijo que estamos celebrando los 60 años de una Revolución victoriosa que puso en manos de los humildes las armas, los medios de producción y que ha resistido 12 administraciones de los Estados Unidos, el imperio más feroz del mundo.
Palmero también ratificó la solidaridad con la hermana Venezuela, hostigada como nunca por gobiernos reaccionarios.
Además patentizó el compromiso de los jóvenes de sumarse a labores de recuperación, luego de las recientes afectaciones provocadas por el azote a la capital de un tornado de intensa magnitud con serios daños a la economía, viviendas y obras sociales.
La marcha iluminó las calles, el pueblo saludaba a sus líderes desde balcones, puertas y ventanas; la luz continuará todas las mañanas y las noches, hasta que La Habana vuelva a mostrar su belleza con el trabajo de todos y principalmente de las nuevas generaciones, porque como también dijo Martí: “Ayudar al que lo necesita no es solo parte del deber sino de la felicidad”.