Pedro de Oraá retorna a Bellas Artes

La exposición Oraá abstractivo invita a pensar los desempeños del artista en todos sus horizontes

Pedro de Oraá retorna a Bellas Artes

Por: Ana Margarita Sánchez Soler asanchez@enet.cu

Es fácil seguir los rastros de Pedro de Oraá. Las huellas de su sensibilidad son tantas y tan numerosas que hasta el más escéptico en cuestiones de arte y creación tendría que toparse con esa impronta compuesta de aristas muy diversas.

Las letras y la pintura le permiten construir una amplia zona de expresión que abarca tantas direcciones como sus dotes de poeta, crítico, ensayista y abstraccionista le permiten.

El artista retorna al Museo Nacional de Bellas Artes en este 2019 con una exposición denominada Oraá abstractivo que resulta un punto de encuentro perfecto con su amplia obra, pues se trata de un recorrido acucioso por su devenir como artista donde la pasión por los cuerpos geométricos son signo y forma.

Oraá tiende puentes entre todos esos universos creativos que han circundado su vida. ¿Quién puede negar que en cualquiera de los lienzos habiten personajes que su imaginación ha volcado primero sobre la poesía? ¿Cuántos de esos trazos sin confines precisos estarán unidos irremediablemente a La Habana, cimiente de su lírica?

Esta exposición de Oraá que ahora llega al Edifico de Arte Cubano invita a pensar los desempeños del artista en todos sus horizontes. Es un resumen de técnica y de espíritu marcados por un desempeño loable como intelectual enfrascado en el arte y comprometido con las dinámicas sociales de su país.

La formación del artista se remonta a la Academia de San Alejandro de la cual egresó en 1952 y fue enriquecida con estudios sobre Construcción Civil en la Escuela de Artes y Oficios de La Habana.

En su cronología vital y pictórica tiene especial trascendencia el trabajo como parte del grupo Diez Pintores Concretos Cubanos que significó un hito dentro de las artes plásticas cubanas.

El compendio de obras que acoge el Museo en esta ocasión incluye piezas que han recorrido el mundo en diferentes muestras personales y colectivas.

El formato tridimensional también ocupa su producción escultórica e integra la muestra Oraá Abstractivo.

Entre los reconocimientos más significativos que ostenta el pintor se incluye el Premio Nacional de Artes Plásticas otorgado en 2015. Actualmente sus pinturas ocupan prestigiosos museos del mundo como el Universitario del Chopo, en México; el Moma, de Nueva York, en Estados Unidos; y el Ludwig en Alemania.

 

 

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