La Constitución en la que yo participé
Además de participar en los debates en sus centros de estudio o de trabajo, los jóvenes han tenido desde el principio un papel protagónico en la organización del proceso

«Yo votaré por el sí, porque es una Constitución muy moderna». «Entre todos la hemos construido. Ningún cubano se ha quedado sin la oportunidad de opinar». «Es un texto para el futuro de Cuba y de nuestros hijos». «El país que queremos está reflejado en ella».
A poco más de un mes de que la nueva Carta Magna sea llevada a referendo, el tema sigue moviendo al debate entre los cubanos. Lo mismo en las ciudades que en los campos, las personas persiguen el tabloide para conocer las modificaciones realizadas, luego de un gigantesco ejercicio de democracia que comprendió más de 133 000 reuniones de consultas en las comunidades, y en los centros de estudio y de trabajo.
Aunque ese fue el «marco oficial» para exponer criterios y proponer modificaciones, eliminaciones o adiciones, no ha sido el único en que muchos se han expresado.
«En el barrio, y en otros espacios, la gente ha debatido sobre la Constitución, como hace normalmente con cualquier otro asunto de la cotidianidad. El tema se ha discutido más que la novela o la pelota», asegura el doctor Suniel Pérez, jefe del servicio de Urgencias del hospital León Cuervo Rubio de Pinar del Río.
Con 29 años, Suniel es uno de los tantos jóvenes que han hecho suyo este proceso.
«Yo intervine en los dos momentos que me tocó, sobre la estructura de Gobierno y el trabajo en el sector no estatal, un tema que me toca de cerca porque mis padres son cuentapropistas, y creo que es un sector que ha tenido un alza enorme, con muy buenos resultados».

«Yo votaré por el sí, porque es una Constitución muy moderna». «Entre todos la hemos construido. Ningún cubano se ha quedado sin la oportunidad de opinar». «Es un texto para el futuro de Cuba y de nuestros hijos». «El país que queremos está reflejado en ella».
A poco más de un mes de que la nueva Carta Magna sea llevada a referendo, el tema sigue moviendo al debate entre los cubanos. Lo mismo en las ciudades que en los campos, las personas persiguen el tabloide para conocer las modificaciones realizadas, luego de un gigantesco ejercicio de democracia que comprendió más de 133 000 reuniones de consultas en las comunidades, y en los centros de estudio y de trabajo.
Aunque ese fue el «marco oficial» para exponer criterios y proponer modificaciones, eliminaciones o adiciones, no ha sido el único en que muchos se han expresado.
«En el barrio, y en otros espacios, la gente ha debatido sobre la Constitución, como hace normalmente con cualquier otro asunto de la cotidianidad. El tema se ha discutido más que la novela o la pelota», asegura el doctor Suniel Pérez, jefe del servicio de Urgencias del hospital León Cuervo Rubio de Pinar del Río.
Con 29 años, Suniel es uno de los tantos jóvenes que han hecho suyo este proceso.
«Yo intervine en los dos momentos que me tocó, sobre la estructura de Gobierno y el trabajo en el sector no estatal, un tema que me toca de cerca porque mis padres son cuentapropistas, y creo que es un sector que ha tenido un alza enorme, con muy buenos resultados».
PROTAGONISTAS
Además de participar en los debates en sus centros de estudio o de trabajo, los jóvenes han tenido desde el principio un papel protagónico en la organización del proceso.
David Alejando cuenta que los estudiantes de Derecho, por ejemplo, apoyaron muchas de las reuniones de consulta para ayudar a esclarecer dudas que tuviera la población.
Jorge Jesús Cirión Martínez, presidente de la Comisión Electoral de Pinar del Río, explica que solo en esta provincia, más de 1 300 alumnos de distintas enseñanzas están registrados como colaboradores para contribuir a la supervisión del referendo el próximo 24 de febrero.
«Esto, sin contar los que se desempeñarán como autoridades electorales en los más de 1 200 colegios que abrirán sus puertas en nuestros 11 municipios», precisa Cirión.
Sin duda, se trata de una prueba elocuente del compromiso de los cubanos con el presente de su país y, sobre todo, con el futuro.
«Hemos demostrado que nuestro pueblo tiene la capacidad de contribuir en la elaboración de sus leyes», destaca Orisel.
«Como ciudadanía creo que hemos ganado en cultura sobre este tema, y que este proceso nos da un sentido de pertenencia, porque la gente asume que es “la Constitución en la que yo participé, la que conozco mejor” y eso hace que se identifique más con ella, y luche porque sea respetada».
Tomada de Granma