Llaman a mayor percepción de riesgo ante accidentes de tránsito

Aunque se aprecia una ligera disminución en comparación con similar período de 2017, todavía estamos muy lejos de lo que se puede hacer, en particular para incrementar la percepción de riesgo

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Por: Lino Luben Pérez

Más de ocho mil 200 accidentes de tránsito ocurrieron en Cuba solo de enero a octubre pasados, cuando son considerados contradictorios con el sistema existente para contrarrestarlos y que reclaman la urgente y mayor atención de todos.

Exactamente 553 personas fallecieron por esas causas y hubo seis mil 293 lesionadas, informó el coronel Roberto Rodríguez Fernández, jefe de la Dirección Nacional de Tránsito, de la Policía Nacional Revolucionaria.

Aunque se aprecia una ligera disminución en comparación con similar período de 2017, todavía estamos muy lejos de lo que se puede hacer, en particular para incrementar la percepción de riesgo, advirtió Rodríguez Fernández en un encuentro en la Dirección General de la PNR.

Sugirió en ese sentido que la familia, la sociedad en su conjunto pueden contribuir de manera decisiva en la educación vial de niños, adolescentes, jóvenes y ancianos, así como organismos de la Administración Central del Estado, que tienen la máxima obligación, según la Ley 109, Código de Seguridad Vial.

Alertó que son reiterados los principales motivos de las colisiones, entre ellas no prestar la debida atención a la conducción del vehículo, el irrespeto al derecho de vía y el exceso de velocidad, los cuales provocaron el 57 por ciento de ellas, el 45 por ciento de los muertos y el 54 por ciento de los heridos.

Ejemplificó con el hecho de que el elemento humano es el máximo responsable, si pierde la concentración como chofer cuando al timón habla por el celular, enciende un cigarro o un tabaco, conversa con sus acompañantes o coloca un disco compacto en una reproductora.

También el ignorar el derecho a la vía, las señales de pare, ceda el paso, cambiar de senda o carril, hacer giros inadecuados, aumentar la velocidad, sobre todo cuando el pavimento está mojado o resbaladizo, la escasa percepción de riesgo de peatones y choferes, vías en mal estado, parque vehicular envejecido, entre otros factores.

Reiteró que aun cuando son importantes los recursos materiales, en un país como el nuestro con limitaciones económicas, el factor humano desempeña el rol preponderante en la contención del problema para seguir trabajando posteriormente en su reducción.

Las estadísticas muestran que un 60 por ciento de todos los fallecidos y lesionados son peatones, y el 68 por ciento de las víctimas tenían de 21 a 56 años de edad.

Un dato curioso, añadió, es que la mayoría de los accidentes se producen de día, en vías de condiciones adecuadas, en áreas urbanas y sectores residenciales, mientras lo que más chocan son los choferes de automóviles, seguidos por motocicletas y ciclomotores.

Nuestro país posee un Plan Estratégico para el período 2018-2030 con vistas a reducir en un 50 por ciento los accidentes, muertos, lesionados y las pérdidas económicas que provocan, con la finalidad de lograr una inclusión efectiva de la educación vial en todos los niveles del sistema de enseñanza, desarrollar acciones en las comunidades con nuevas prácticas, procedimientos e incentivos e incrementar los espacios de debate y divulgación, precisó el oficial de la PNR.

Estas prácticas, afirmó, deben conducirnos a figurar entre los países con bajos índices de accidentalidad, si se tienen en cuenta las políticas sociales y los programas de desarrollo integral, los servicios básicos en los sectores de educación y salud, a los cuales se destina el 51 por ciento del presupuesto del Estado.

Rodríguez Fernández anunció que en coordinación con la Comisión Nacional de Seguridad Vial, un reforzamiento en diciembre de las medidas contra las indisciplinas viales, debido a que en este mes hay una mayor concentración de personas por las festividades de fin de año en coincidencia con el receso docente.

Las iniciativas en ese sentido comprenden el incremento de agentes en lugares y horarios más complejos, con equipos certificados para el registro del consumo de alcohol, radares de velocidad e inspecciones sorpresivas en las terminales de ómnibus, y medidas de control en puntos de embarque.

Tomado de ACN