Nuevo comienzo para México

Presidente López Obrador quiebra antiguas estructuras

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México

Por: Mariela Pérez Valenzuela

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dejó claro los propósitos de su nuevo gobierno: trabajar para los pobres y acabar con la corrupción y la criminalidad, poniendo fin, dijo, a 36 años de administraciones  neoliberales.

López Obrador, conocido como AMLO por las abreviaturas de su nombre, 65 años, tabasqueño de nacimiento, tomo posesión del cargo el pasado día 1 en un sábado de fiesta para los mexicanos, que en julio pasado lo eligieron con un 53% de apoyo, la más alta votación recibida por un candidato presidencial. Hombre sencillo, que cambió el estilo de vida de anteriores dignatarios, ratificó ante miles de personas, reunidas primero en el Congreso Nacional y luego en la emblemática plaza El Zócalo, en la capital federal, lo que definió como “un gobierno de los pobres”, que en ese país alcanza a más del 55% de los

110 millones de habitantes del país.

Para la población hablante de lengua indígena en situación de pobreza, el porcentaje fue en 2016 de 77.6 por ciento.

El proyecto de gobierno del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), creado en 2014 por AMLO contempla un cambio radical en asuntos sociales, como la educación, que a partir de ahora será gratuita y universal, lo que devendrá un valladar para sacar a los adolescentes y jóvenes de la vida a que estaban destinados hasta ahora.

Muchos son los cambios que observaron los mexicanos este sábado, en que López Obrador anunció que la llamada Casa de los Pinos, la residencia de los  mandatarios, es ahora una Casa para la Cultura y las Artes abierta al público; redujo su salario en un 40% con relación al del saliente Enrique Peña Nieto: desmanteló el cuerpo de mil 300 hombres que actuaban para protegerlo y vendió el avión presidencial y se mueve en su automóvil particular.

Grandes medidas para un pueblo ya habituado al derroche de sus dignatarios, vestidos con trajes costosos y corbatas de seda y viviendo como millonarios con el dinero del erario público.

Un nuevo estilo de trabajo comenzó en el país de los mariachis, presentes con su música en El Zócalo como símbolo de un milenario país con suficientes riquezas naturales como para garantizar una vida digna a sus ciudadanos.

No será fácil para el presidente izquierdista implantar sus transformadores planes, ya que hay una matriz oligárquica que saltará de inmediato cuando vea lesionados sus intereses clasistas.

También AMLO, que aspiró por tercera vez a la Presidencia, lo que le permitió recorrer su país más de una ocasión, conoce que en varios Estados existen gobiernos paralelos, el electo por el pueblo y el del narcotráfico, uno de los causantes de la alta criminalidad en el país.

México es la entrada de la droga a Estados Unidos, el mayor consumidor mundial de ese producto, cuyo recorrido pasa por Centroamérica, región de donde salieron huyendo de la pobreza y la inseguridad en octubre pasado más de siete mil personas ahora situados y atascados en la zona fronteriza que divide a las dos naciones.

Otro asunto que llevó la esperanza a la población fue la referencia de AMLO a la desaparición de los distintos cuerpos policiales para crear una Guardia Nacional, cuya primera orden fue la de no reprimir al pueblo, y ya creó una Comisión de la verdad para indagar los crímenes cometidos en estos últimos años por grupos paramilitares y asesinos a sueldos. Esa Comisión hará una indagación sobre el destino de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos en Ayotzinapa, cuyo crimen devastó a México en 2016.

Es conocido que la policía mexicana, en especial en los estados y municipios, trabaja con autorización de las autoridades administrativas con los narcotraficantes a quienes permiten, además, la comisión de delitos sin ser tocados por el sistema judicial.

Comienza entonces una nueva etapa en la historia de México. Con altas y bajas seguramente en ese pedregoso camino de los cambios políticos, económicos y sociales.

Para lograrlo, AMLO cuenta con la mayoría de los gobernadores, y la mayor fuerza en el Congreso Nacional. Pero sobretodo con el apoyo de su pueblo que será el poderoso ejecutor de sus programas gubernamentales.

 

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