Mejorar tu cerebro con unos pocos minutos de ejercicios ligeros
Según los resultados de múltiples investigaciones ha quedado demostrado que los ejercicios pueden modificar, para bien, nuestro cerebro y nuestra mente

Por: M.Sc. Dr. Alberto Quirantes Hernández *
Según diferentes investigaciones realizadas con animales de laboratorio ha quedado demostrado que cuando los animales corren en ruedas o caminadoras, desarrollan más células cerebrales en relación con las que generarían en caso de ser sedentarios.
Cuando fueron analizados sus cerebros, en el hipocampo, que es una parte de este órgano esencial para la creación y el almacenamiento de la memoria, se agrupaban muchas de las nuevas células.
Por eso presentaron un mejor desempeño en las pruebas de aprendizaje y memoria.
En los seres humanos
Como en las personas no es posible repetir estos experimentos para analizar sus tejidos cerebrales, en varias investigaciones ha quedado más que probado que quienes se ejercitan con sistematicidad, poseen hipocampos más grandes y saludables en relación con quienes no lo hacen, sobre todo al envejecer
En esos estudios se ha sugerido que hasta un breve periodo de ejercicio puede ayudar a la mayoría de nosotros a concentrarnos y aprender mejor que si solo nos mantuviéramos en pleno sedentarismo.
Recientemente ha sido demostrado, sin género de dudas, que con solo diez minutos de ejercicio leve se pueden mejorar de manera inmediata determinadas partes del cerebro que se comunican y se coordinan entre sí, y por ende mejorar el funcionamiento de la memoria.
Estos ejercicios no tienen que ser prolongado, ni intensos para beneficiar al cerebro, además de que los efectos pueden empezar a notarse en muy poco tiempo.
La investigación
En una investigación realizada por científicos de la Universidad de California y la Universidad de Tsukuba en Japón y publicada recientemente en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, se solicitó la colaboración de un grupo de estudiantes universitarios jóvenes y saludables.
Los 36 estudiantes, en una primera etapa, se quedaron sentados tranquilamente en una bicicleta estática durante 10 minutos; en una visita posterior, pedalearon en la bicicleta a un ritmo tan ligero que apenas se elevó su ritmo cardiaco. Fue un ejercicio muy fácil y breve pues solo duró 10 minutos. Después de cada una de las sesiones los estudiantes efectuaron una prueba de memoria a través de una computadora.
Los efectos del ejercicio, a pesar de lo ligero que fue, fueron evidentes. Los estudiantes mejoraron su capacidad para recordar después de pedalear en la bicicleta. Y mientras más debían esforzar su memoria, mejor era su desempeño, pero luego de realizar el ejercicio. Sus cerebros funcionaron distintos y mejor después de pedalear en la bicicleta.
En una segunda etapa, cada estudiante repitió esta secuencia: pedalear o quedarse sentado en la bicicleta durante diez minutos, y posteriormente realizar la prueba de memoria computarizada; pero en esta segunda ocasión la prueba se haría dentro de una máquina de resonancia magnética para escanear sus cerebros mientras reaccionaban a las imágenes contempladas durante la prueba de memoria.
Después del ejercicio en bicicleta, las resonancias magnéticas mostraron cómo ciertas porciones del hipocampo de cada estudiante se iluminaron sincrónicamente con las partes del cerebro que se relacionan con el aprendizaje, lo cual indica que estas partes estaban más conectadas ahora que cuando los estudiantes no se habían ejercitado. Los resultados mostraron que el ejercicio, aunque sea ligero, puede cambiar de inmediato el cerebro y la mente de las personas a su favor.
El esfuerzo requerido para la actividad física programada fue tan ligero que casi cualquiera puede hacerlo, incluso quienes estén fuera de forma con inclusión de los discapacitados.
Según se demuestra objetivamente por las investigaciones realizadas a cada estudiante, las personas pueden mejorar su memoria con una breve caminata o una sesión sencilla de algo como yoga o taichí.
* Master en Ciencias y Profesor Consultante
Jefe del Servicio de Endocrinología
Hospital Docente Dr. Salvador Allende
La Habana – Cuba
……………………………………………………………………