Dom. Ago 25th, 2019

A las puertas de un Festival

La ruta abierta por Alfredo Guevara continúa fértil y prometedora, sus frutos anticipan nuevas cosechas cuando se descorran las cortinas del próximo Festival de Cine Latinoamericano

A las puertas de un Festival

Por: Ana Margarita Sánchez Soler asanchez@enet.cu

El Festival de Cine latinoamericano desarrollado en Cuba es fruto de una magnifica utopía cumplida por hombres de estirpe. Entre ellos, Alfredo Guevara ha ocupado un sitio de honor junto a otros creadores e intelectuales cubanos como Tomás Gutiérrez Alea y Julio García Espinosa.

Fundar un cine que brotara de las raíces de la tierra y pretendiese parecerse al hombre de a pie, no era tarea fácil en un continente marcado por estereotipos y construcciones culturales seudo-coloniales. Hablar con el lenguaje del indio, del negro, del criollo, no era solo un gesto contracultural; sino la única manera de recuperar autoctonía para salvar la dignidad personal del continente.

Desde una perspectiva multicultural que no discriminase a Occidente, al Nuevo Cine Latinoamericano se le presentaba un dilema: englobar un rostro mestizo sin abandonar la modernidad, una piel agrietada sin renunciar a la belleza, una música del alma dormida que no declinase a la esperanza.

Nace un cine que, en opinión de Alfredo Guevara, debía rescatar la poesía de los pueblos autóctonos, devolver esperanza a los anónimos héroes de las historias locales y prodigar belleza para el cultivo del espíritu.

Junto a otros líderes de la cultura continental, la maestría y sapiencia de Alfredo Guevara abrió caminos que facilitaron el intercambio de historias, la colaboración con guionistas del patio latinoamericano. Fue tejiéndose así una red continental de creadores que abogarían por la nueva épica del cine; entre ellos Alfredo Guevara fungiría como teórico activo, militante convencido de los pobres de América y gestor capaz de movilizar sensibilidades para aunar recursos y medios económicos que soportasen la tecnología del nuevo evento.

También Alfredo Guevara interpretaría los requerimientos del nuevo cine en ayuda con sus colegas de generación, latinoamericanos y cubanos. Este Nuevo Cine que culminaría con la impresionante investidura de un evento devenido Festival; tendría que ser un cine raigalmente artístico, latinoamericano, inconformista, un cine costeable y técnicamente terminado.

Con semejante enfoque se pretendía indagar en las historias latinoamericanas sin menoscabo de las bellezas de sus gentes, un cine multicultural que no olvidase ninguna fisonomía y amase y respetase todas las lenguas y dialectos del continente; a los cuales debía dar cabida en sus diversos registros lingüísticos, una filmografía inconforme con las barbaridades que se cometen en este mundo incluso a veces, paradójicamente en nombre de la cultura y en suma, un arte  que deviniera paradigma de una ética conforme “al bien de todos”.

La ruta abierta por Alfredo Guevara continúa fértil y prometedora. Sus frutos anticipan nuevas cosechas cuando se descorran las cortinas del próximo Festival de Cine Latinoamericano a celebrarse en La Habana, Cuba.