Caravana de migrantes una cara de la situación en Honduras

Causa asombro e indignación que el gobierno estadounidense señale a Cuba, Venezuela u otros países como supuestos promotores de la extenuante caminata

Por: Roberto Morejón

Tratar de hallar causas exógenas al agotador desplazamiento de miles de centroamericanos, fundamentalmente hondureños, hacia Estados Unidos demuestra ignorancia de la realidad social en América Latina.

Causa asombro e indignación que el gobierno estadounidense señale a Cuba, Venezuela u otros países como supuestos promotores de la extenuante caminata de entre cinco mil y siete mil personas, fundamentalmente hondureñas.

Los migrantes buscan desesperadamente empleo y seguridad en el país más rico del mundo.

Los hondureños viven en permanente zozobra por la grave situación de violencia y pobreza de un país situado entre los más deprimidos socialmente del Hemisferio Occidental.

En la nación donde asesinaron a la prestigiosa activista medioambiental Berta Cáceres por enfrentar a poderosas corporaciones, poco vale la vida al afianzarse como uno de los corredores de la droga que procedente de Colombia tiene como destino Estados Unidos, el principal mercado mundial.

Honduras ha sido durante años el Estado más violento de América Latina y aunque la tasa de homicidios bajó no fue a causa de una política gubernamental efectiva sino por el aumento poblacional, un factor primordial para las estadísticas.

El Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional de Honduras señaló que más de siete mil nacionales perdieron la vida de forma trágica en 2017 y de esa cifra tres mil 866 fueron homicidios.

Más de 180 mil estudiantes son víctimas de la violencia escolar, el tráfico de narcóticos y la delincuencia extendida hasta muchas escuelas por la acción de las tristemente célebres pandillas maras.

Si a esa incertidumbre sumamos que siete de cada diez hondureños viven en la pobreza y que en las maquilas la mano de obra es sobreexplotada, entonces se entenderá por qué los integrantes de la caravana que atraviesa Centroamérica reniegan del orden existente en su país natal.

Las cadenas de televisión y radio de la región entrevistan a los participantes en la marcha y en los testimonios se refleja el abandono de los sectores socialmente inermes, aunque el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, pregona éxitos macroeconómicos.

Con un mandato cuestionado por alegados fraudes en los pasados comicios presidenciales, Hernández se ufana de recibir elogios de la administración estadounidense, la misma que ahora atribuye las causas de la organización de la caravana de migrantes a la mano de terceros países.

Ignorancia, aberración y delirio prevalecen al proferir tamaña falsedad que además intenta restar alcance a las acciones del presidente Donald Trump para evitar hasta con su ejército el eventual paso de los migrantes por la frontera sur.

Tomado de RHC

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