Festival Mozart-Habana, tan ecléctico como la ciudad

El joven Maestro José Antonio Méndez Padrón es el director de la Orquesta del Lyceum de La Habana presente en esta cita, oportunidad para conversar con el avezado y reconocido artista
Por: Maggie Marín Ayarde mmm@enet.cu
¿Cómo lograr maestría con una orquesta integrada por músicos jóvenes?
“Trabajar con músicos jóvenes en una formación orquestal, tiene muchas limitantes pero también tiene muchas ventajas. La principal limitante es la inexperiencia de los jóvenes ya que se forman como músicos en la escuela principalmente en el trabajo como solista y, en la literatura de cada uno de sus instrumentos, pero el trabajo de música de cámara o de orquesta no es muy explotado en los centros de enseñanza. Por lo tanto cuando se gradúan tienen muchas lagunas en este aspecto y, lo principal para tocar en una orquesta o conjunto de cámara son las horas de vuelos que se puedan tener. Hay que estar en el terreno -como se dice en la pelota- para conocer las mañas, los gajes del oficio del músico de atril.
“Sin embargo, pienso que la mayor ventaja es la propia inexperiencia que le da a cada uno una inocencia a la hora de ejecutar y les permite poner mucho más interés y mucha más energía por sólo hacer algo nuevo y puedes cambiar así muchas cosas, y probar.
“Como director es muy importante poder hacer tu versión de la música. Hay muchas orquestas profesionales en el mundo de un altísimo nivel que sólo tienen un ensayo y el concierto, es decir, el director no puede hacer mucho más que seguir a la orquesta, tratar de cambiar algo pero hacer su propia versión es muy difícil, nunca va hacer posible sino tiene más de cuatro o cinco ensayos para poder cambiar no sólo la parte técnica y la parte musical, sino también la manera de pensar de cada músico con respecto a las obras que se están haciendo.
“Así que tener la experiencia de tener un grupo que lleva ya tiempo con los mismos integrantes y poseer el tiempo para ensayar creo que es lo que ha hecho la maestría y que los resultados de la orquesta se vean después de tanto trabajo, esfuerzo”.
¿Cuál es la fórmula hablando físicamente de Pepe Méndez Padrón?
Se sonríe. “Yo creo que es la mezcla de, porque también hay muchos músicos que se gradúan en la Universidad de las Artes y se mantienen en la orquesta sólo por el placer de tocar, entonces está mezcla con la experiencia con los jóvenes.
“Para mí como director es tratar de no sólo ser el músico y el maestro que en cada ensayo exige sino también que enseña y fuera del ensayo es un músico más y entenderlos como persona. Cada músico individualmente, como persona que se sienta valorado, que cada uno se sienta respetado por el director y por el resto de los músicos es fundamental porque el bienestar del músico es bienestar de la orquesta”.
¿Cómo escoges el repertorio para la orquesta?
“La Orquesta del ISA adjunta al Lyceum Mozartiano en principio, en su más primaria forma de ser, es una asignatura de la Universidad de las Artes por lo tanto el repertorio que se escoge es por el que se debe comenzar a ejecutar en una orquesta, es decir, la música del período clásico de segunda mitad del siglo XVIII, mucho Haydn, Mozart, Beethoven, Schubert y luego al pasar de los años cuando los estudiantes van transitando de un año a otro ya se empieza a trabajar el período romántico y, por supuesto con estos grandes compositores se ejecuta música clásica cubana, dígase Harold Gramatges, Leo Brouwer, Juan Piñera porque tenemos aquí grandes compositores que han escrito para este tipo de formación sinfónica y es un repertorio que hay que hacer siempre”.
¿Y cuándo llegan el Festival Mozart-Habana cómo seleccionar de la amplia y vasta obra del genio de Salzburgo?
“Cada año tratamos de tener una temática, esta edición será la música de cámara y todo va a estar enfocado aunque sea en concierto orquestal en la formación de cámara de pocos instrumentos donde cada cual es tan importante como un solista, cada músico tiene la misma notoriedad. Dentro de la orquesta hemos tenido la suerte de que se han creado varios cuartetos y quintetos de cuerda y hay que mostrarlo al público. Al final todo confluye en música para orquesta sinfónica pero que a su vez Mozart lo pensó como si fuera música de cámara. Mozart estrenó muchas de sus sinfonías sólo con cuatro violines, dos violas, un violoncello y un contrabajo y los vientos y, en la actualidad se hace con mucha orquesta porque no se sabe, realmente, lo que pensaba ese genio que si hubiese tenido los medios, creo que querría la orquesta pero en su inicio la música fue interpretada por pequeños grupos de músicos, y esta es la idea de esta edición del Festival Mozart-Habana”.
¿Estás consciente de que la orquesta que diriges suena diferente?
“Sí, yo creo que todos los músicos y todas las orquestas, agrupaciones tienen un sello, por suerte, porque como ser humano, como músico, como artistas todos somos totalmente diferente con algunas ideas que se comparten y otras que no pero al final la música es el reflejo de tu personalidad como músico y, la fusión que hemos logrado desde hace varios años con los jóvenes y los graduados pienso que ha hecho un sonido diferente dentro del ámbito musical cubano”.
¿Su padre, José Antonio Méndez, es un reconocido director de coros, y Ud. director de orquesta cómo ha sido el trabajo entre ambos?
“Mi papá fue uno de mis primeros maestros. Tengo que decir que aprendí muchísimo no sólo en las clases de dirección coral, ya que también soy director de coro, sino trabajando dentro de su coro cantando, ver cómo y cuál es el trabajo de un director -da lo mismo que sea un director de coro, de banda, de orquesta o director de un equipo de fútbol- la labor con las personas es la misma. Ver cómo tratar, como conducir un ensayo todo ello se lo debo en gran parte a mi papá y por suerte hemos tenido la gracia de hacer varios proyectos conjuntos, realizar obras sinfónicos-corales porque siempre trato de invitar al Coro de Cámara de Matanzas por la calidad que tiene y siempre trata de aportar su calidad.
“Ha sido un privilegio, después de ser su alumno poder ser colega en el mundo profesional, realmente ha sido y es buenísimo”.
¿Satisfecho?
“Sí, súper satisfecho, lo cual significa que hay que seguir trabajando y poniéndose metas. Pienso que luego de 10 años de trabajo de la orquesta cuando miras hacia atrás de como empezó a como está ahora, observas que siempre ha ido in crescendo y eso es lo más importante.
“No importa que haya un nivel orquestal en el mundo que casi pudiera decir que es inalcanzable por muchos factores, pero para estar satisfecho es mirar que el trabajo va de forma ascendente. Cuando te pares y llegues a un tope tienes que cuestionarte: ¿qué pasa? Por el momento súper contento de todo el desarrollo de la orquesta”.
Dentro del Festival de las Artes en el Kennedy Center en los Estados Unidos la Orquesta del Lyceum de La Habana recibió importantes elogios de la crítica y músicos cubanos resaltan la obra de José Antonio Méndez Padrón.
Se sonroja, entonces. “Hemos tenido también la grandísima suerte de asistir a grandes festivales como el de las Artes de Cuba en Washington, el Festival de la Semana Mozart en Salzburgo, el Festival de Música de Cámara en Mérida, México; de Quito y además trabajar con importantes músicos no sólo dentro del ámbito de la música clásica sino también en la música popular como la maestra Beatriz Márquez, el maestro César López, Maykel González, Yasek Manzano y esto te abre un universo musical increíble porque la música al final es una sola y los músicos cubanos tenemos, por suerte, la capacidad innata de tener algo siempre de la música popular lo hagas mejor o peor pero siempre hay algo que está y se hace con mucho gusto.
“El final de la música como forma de expresión debe ser el disfrute no sólo del público para el cual está hecho sino también de uno como intérprete, de no estar siempre en ese estrés de lo que puede pasar en el concierto, y compartir el escenario con músicos populares nos ha dado la libertad, esa forma de disfrutar, de sentir más libre la manera de hacer música.
“Las críticas y los elogios nunca están de más, siempre son bienvenidos, sean buenas o malas, las negativas aportan más.
“Estoy súper contento porque en este período hemos compartido con buenos músicos y que hayan apostado por nosotros desde el comienzo, súper feliz y agradecido”.