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Feliz aniversario de vida a Teatro de las Estaciones

No ha sido azaroso el reciente homenaje rendido al conocido grupo de teatro en ocasión de sus 24 años de carrera alternando con auditorios especiales por su empatía y agradecimiento: los niños, actores y protagonistas

Feliz aniversario de vida a Teatro de las Estaciones

Por: Ana Margarita Sánchez Soler asanchez@enet.cu

La tradición teatral en Cuba solo podría compendiarse por capítulos, pues son innumerables los eventos que dan cuenta de su glorioso nacimiento, madurez y reorientación continua, siempre en consonancia con las corrientes internacionales, pero atento a las raíces de la tierra. Ese universo dramatúrgico ha tenido también edificantes momentos en la producción dirigida a niños y adolescentes en su vertiente del teatro de títeres.

No ha sido azaroso el reciente homenaje rendido al conocido grupo Teatro las Estaciones en ocasión de haber cumplido 24 años de exitosa carrera que le ha permitido alternar con auditorios muy especiales por su empatía y agradecimiento: los niños, actores y protagonistas; quienes junto su director, Rubén Darío Salazar, han soñado puestas en escena mágicas, donde la fantasía, el consejo oportuno y la moraleja nunca han faltado.

Didáctico sin didactismos, unos de los méritos indiscutibles del agasajado grupo de teatro ha sido su voluntad por contribuir desde los textos representados y los autores escogidos a la formación moral y humanista del público joven, quien ha podido interactuar con mensajes educativos desde la emoción despertada por un noble sentimiento o una adecuada actitud (el respeto, la humildad, la amistad, entre otros valores).

Nacido desde las amorosas tablas del Teatro Sauto, en la occidental provincia de Matanzas, sus inicios se remontan a espectáculos como ¡Viva el verano¡, Canción de otoño, El cuento del invierno y Buenos días primavera; realizados entre los años 1994 y 1995!

A estos iniciales proyectos sucederían otros de mayor visibilidad como las piezas tituladas Lo que le paso a Liborio, Un gato con botas y La niña que riega la albahaca; espectáculos basados en fuentes de la literatura universal y autores de primer orden; como el español Federico García Lorca, el galo Charles Perrault o el cubano Emilio Bacardí.

Al propio tiempo, y desde sus inicios, un rasgo característico de la agrupación fue el integrar a maestros de diversos campos artísticos en las puestas en escena, configurando núcleos interdisciplinarios que ampliasen el marco de referencias y los lenguajes utilizados en la representación dramática. Así, por ejemplo, literatura y música junto a coreografía y títeres se sumaron en haz y envés de cada relato visual representado. En este sentido, son memorables El Guiñol de los Matamoros y El gorro color de cielo; puestas en escena que consiguieron explorar la huella de maestros de la caricatura como Conrado Massaguer, los caminos de la música popular o los ecos de maestros de la literatura infantil, Dora Alonso.

A 24 años de nacido, auguramos larga vida a este emprendedor grupo de Teatro y sus moradores más allegados, los títeres, quienes con piel humana han sabido interpretar sueños, proyectos y fantasías que cada niño cubano ha enaltecido con sus aplausos.

 

 

 

Publicado: octubre 2, 2018 por Vanessa Alfonso No hay Comentarios

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