La Habana y sus historias

Un hombre que deviene paradigma en el amor a la Patria hizo revolución en el municipio de Arroyo Naranjo en La Habana
Por: Félix Rubén Alomá
El 24 de febrero de 1933, ocho días antes de su muerte, en un lugar situado en el municipio Arroyo naranjo en La Habana, conocido como Villa Manuela, el cubano Juan Gualberto Gómez izó la bandera cubana que tradicionalmente se izaba en la casa en fechas significativas .El asta estaba situada en su jardín.
El 5 de marzo de 1933, pasadas las seis y cuarto de la mañana murió el patriota y en el mencionado lugar fue velado. El ataúd entre cuatro cirios lo cubría la bandera que había respetado en vida.
Cuenta la bibliografía consultada que en el año 1917 el matrimonio formado por el patriota Gómez Ferrer y la andaluza Manuela Benítez Mariscal decide comprar Villa Esther que pasó a ser Villa Manuela. Tomó su nombre en honor a su nueva dueña. También el matrimonio vivió en la casa de Lealtad 106 desde 1905 hasta 1932.
La presencia de Juan Gualberto en este lugar deja una historia de rebeldía. Allí escribe su primer Manifiesto “Al País” fechado el 26 de marzo de 1927. Otros documentos como la exposición presentada al Senado el 11 de abril de 1927, el Manifiesto dirigido Al Pueblo del 26 de abril de 1930 y muchos otros más publicados en hojas sueltas y sin pie de imprenta por temor a la represión, también fueron gestados en Villa Manuela.
Ya enfermo, según expresa en un testimonio su hija Juanita, su padre revisaba papeles de su biblioteca y tras leerlos, los apilaba y luego los quemaba…, más tarde se sabría de qué se trataba.
Era tal la fidelidad de este valiente patriota mulato que decidió quemar cualquier documento que comprometiera el buen nombre de alguno de los grandes de la historia Patria.
En el documento consultado aparece también el testimonio de Juan Gualberto Ibáñez Gómez nieto del patriota, apunta: Mi abuelo adquirió la casa cuando ya tenía 63 años. Aquí vivió hasta su muerte en 1933; pero lejos de ser un lugar para el retiro espiritual como muchos pensaban, Villa Manuela se convirtió en un núcleo donde prosiguió las luchas por la independencia y la consagración al periodismo.