Continúa tensión social en Haití
Vacío de poder en la nación caribeña

Por: Mariela Pérez Valenzuela
Haití, uno de los países más pobres del mundo, vive una situación política muy tensa, tras la subida del precio de los combustibles por el gobierno del presidente Juvenal Moise, lo que desató una sublevación nacional que aun mantiene focos de violencia en algunas localidades.
No es para menos. Sin aviso previo, Moise decretó el alza entre el 38% y el 51% de las tarifas vigentes solo para complacer al Fondo Monetario Internacional (FMI)..
La población haitiana asciende a 10.981.229 personas, de ellas 5 551.211 mujeres, lo que supone el 50,55% del total y un alto número de ellas jefas de familia. La pobreza y la miseria afectan a más del 70% de ese espectro social, que vive del trabajo informal en su mayoría y con baja remuneración.
El panorama de los haitianos es desgarrador. Una nación que ocupa la parte menos favorecida por la Naturaleza en la isla La Española –que comparte con República Dominicana- posee suelos muy pobres, vive de la pesca y el turismo que se aleja cada vez mas dada la inestabilidad política y carece de una casi inexistente infraestructura social. Su destino está en manos de unas pocas familias millonarias nacionales que responden a los capitalistas foráneos.
En 2017 la economía creció solo un 1,2%, y la carencia de un plan económico gubernamental a favor de los trabajadores mantiene al país en un círculo vicioso de pobreza y descontento.
La explosión social ocurrió el pasado mes cuando el presidente Moise, que aceptó una llamada ¨ayuda humanitaria¨ del FMI en febrero pasado, le exigió una subida en los precios del combustible para recaudar dinero y pagarle la deuda contraída.
Para el economista haitiano Kesner Pharel, su país ¨es una fábrica de pobreza, ya que hay serios problemas estructurales y especialmente el gran problema sigue siendo la inflación que tiene una media anual de 14.7% y hace que incluso quienes trabajan se empobrezcan”.
Es cierto que la vulnerabilidad haitiana a las catástrofes naturales es un freno a su desarrollo y su elevado endeudamiento le impide invertir para reducir riesgos, según la publicación El economista.
En los últimos 10 años, la deuda haitiana se triplicó a tres mil millones de dólares, lo que significa cero edificación de viviendas, empleos, educación, agua potable. Pero sí la presencia de soldados de ocupación norteamericanos llegados luego del ciclón Matew en 2016 y se quedaron para supuestamente proteger a la ciudadanía.
Es en ese contexto de miseria generalizada que Moise, sin experiencia política, subió los precios de los combustibles sin imaginar la fuerte reacción popular. En menos de 24 horas suprimió el alza, pero la gente no regresó a sus lugares habituales y se desató una violencia que dejó un saldo de 20 muertos y cientos de heridos.
La incapacidad gubernamental de controlar el país, donde todavía existen zonas de sublevación hizo que el primer ministro Jack Guy Lafontant renunciara, sin que hasta ahora haya sido sustituido, lo cual crea una peligroso vacío de poder en la nación caribeña.
Observadores de la política haitiana encuentran en esta insurrección elementos novedosos con respecto a otras protestas colectivas, entre ellas que las movilizaciones comenzaron de manera simultánea en distintas ciudades, y la salida al aire de una radio desconocida que transmitía orientaciones al pueblo.
Esas fuentes consideran que Moise nunca debió aceptar el acuerdo de supuesta ayuda humanitaria, a cambio de que eliminara el subsidio estatal a la gasolina, el petróleo y el kerosone, este último imprescindible para las familias más miserables.
En realidad, Haití, el primer país de América Latina y El Caribe de liberarse de su colonia francesa hace 200 años, ahora depende sin embargo de Washington, los entes financieros internacionales y las Organizaciones no gubernamentales (ONGs) consideradas elementos propios de la delincuencia internacional, entre ellos el lavado de dinero y soborno de políticos.
La Coordinación Nacional para la Seguridad Alimentaria, que depende del ministerio de Agricultura, alertó en marzo sobre la “caótica situación” en la localidad de Grande Anse, donde “más de 180.000 personas, es decir cerca de 43% de la población, está en situación de emergencia”.
Bertrand Dasney, que trabaja en Jérémie para el ministerio de Agricultura, ha estimulado a la asociación de pescadores para que recoja voluntariamente grandes cantidades de desechos acumulados en la playa en los últimos meses. Asiste todos los días a la difícil supervivencia de los afectados y está cansado de ser testigo del derroche de recursos.
“El dinero se va en los grandes vehículos que van y vienen, en la gasolina que se consume. Mire, el otro día una ONG extranjera usó dos vehículos y 10 personas sólo para ir a entregar dos cajas de comida a una zona apartada”, relató Dasney a Resumen Latinoamericano.
“Vinieron con su dinero, pero lo hicieron en nuestro nombre sin que nos rindan cuentas¨, afirmó ante la mirada de aprobación de los pescadores que reanudan la limpieza de la playa sin siquiera una máscara para protegerse del humo tóxico que se desprende de la quema de la basura. “Desgraciadamente, aseguró Dasney, no hay dinero para comprarlas”.
La mayoría de las familias millonarias del pequeño país llegaron a principios del siglo pasado de lugares como Francia, Líbano, Siria, Alemania o Jamaica. Ese 1% de la población controla el 50% de la economía y las 500 personas que más pagan impuestos generan el 80% de lo que recauda el fisco haitiano.
Ante semejante desigualdad, no es raro escuchar criticas como la del escritor Lyonel Trouillot (nacido en la isla), quien califica a la burguesía local como “la más repugnante élite”, por reducir a su país ¨a un estado de pobreza absoluta¨.
Es esa porción mínima de millonarios los encargados, a través de sus compañías, de llevar adelante la siempre prometida y no cumplida reconstrucción de Haití cuando un sismo de mas de 10 grados mató en 2010 a mas de 200 mil personas. Sobrevivientes aun viven en tiendas de campaña o en cuevas.
Ellos se han enriquecido más. Y el resto de la población es cada día mas miserable.