Para que no engordes en tus vacaciones de verano
Durante la temporada de verano se pueden cambiar las costumbres de todos los días, incluidas las comidas

En esta época del año donde nos encontamos con diversos placeres, entre ellos los gatronómicos, casi siempre empeñados en hacernos ganar libras de más.
Muchos consumen rebosantes platos de almerzo, visitan cafeterías con muchísmas opciones o practican actividades fuera de horario capaces de retrasar la hora de comer tentándose a un picoteo poco saludable. Escapar airosamente de estos inolvidables y maravillosos momentos es muy posible, siempre que estés al tanto de no cometer estos u otros errores
A veces no te explicas por qué estas engordando si en lo fundamental comes ensaladas, productos light, muchas frutas o verdura. Sin embargo, no te das cuenta de otros ingredientes acompañantes de tus comidas “aparentemente saludables”.
En verdad mantener un estilo relajado y social en el verano no es difícil, incluida vida nocturna; pero si quieres mantenerte en forma y exhibirte con donaire con tu trusa preferida, ten en cuenta estos consejos.
Los errores más comunes
Uno de ellos es confundir la sed con hambre. La primera es debido a la deshidratación por el intenso calor. De hecho, sucede con facilidad a más del 30 por ciento de las personas, pero ¿cómo puedes darte cuenta? Es muy sencillo, cuando sientas como un vacío estomacal solo tienes que beber uno o dos vasos grandes de agua fresca en sitios con sombra y espera varios minutos ya con tu barriga llena. Si la sensación regresa, come una merienda saludable como puede ser un puñado de maní tostado. Mastícalo despacio y traga feliz.
Calmar la sensación de hambre comiendo fruta fresca entera es muy consejable. Se recomienda comer 4 o 5 piezas al día de frutas variadas, aunque depende de la condición y ejercicio físico de cada cual.
Idealmente se recomiendan dos raciones en el desayuno, una a media mañana y otra después de comer.
Una agradable manera de incorporar vitaminas, minerales y fibra vegetal en verano son los batido de frutas enteras porque además pueden incluir verduras, ajonjolí, etc.
Los refrescos sin calorías o light se consumen bastante en verano como bebida social pues su aporte de calorías es nulo, aunque se debe tener en cuenta la ausencia total de componentes nutritivos y además, ocupan el espacio que pudiera dedicarse a alimentos más nutritivos. Es mucho más beneficioso inclinarse por bebidas como el jugo de naranjas o de tomate bien fríos. Tienen muy pocas calorías y aportan muchos nutrientes.
Cuidado con la ensaladas
Las ensaladas son muy nutritivas, llenan y no engordan. Pero no siempre es así. Porque llamar ensalada a cualquier comida que incluya vegetales no recorta automáticamente su conenido calórico.
Se debe tener cuidado con ingredientes añadidos a las ensaladas como el queso, los embutidos, los pedazos de pan o las salsas grasientas. Transforman las inofensivas ensaladas en bombas de calorías.
Las bebidas alcohólicas
Todas son ricas en calorías. Las llamadas “vacías” poque no están acompañadas con ningún nutriente.
Si las vas a consumir, siempre con mucha moderación y muy poco concentradas al acompañarlas de hielo o refrescos “light”. De paso evitas una ridícula embriaguez.
El desayuno y la cena
La comida más importante del día es el desayuno y también lo sigue siendo durante la temporada de verano. Debes asegurarte de que marque el comienzo de tu jornada.
Los alimentos deben componer el mismo trío que el resto del año: un lácteo preferentemente descremado, cereales integrales, una fruta fresca, y si acaso algo de proteína.
La cena hay que adaptarla, balanceando inteligentemente el grupo de alimentos que se haya tomado durante el picoteo en relación con los que se vayan a ingerir en la última comida.
En un verano divertido no tienes por qué aumentar de peso.
* Master en Ciencias y Profesor Consultante
Jefe del Servicio de Endocrinología
Hospital Docente Dr. Salvador Allende
La Habana – Cuba