Mie. Sep 18th, 2019

Nuestro patrimonio cultural y natural reclama la mayor atención

Especialistas insisten en la necesidad e importancia del vínculo de ese binomio en el proceso de gestión de los planes urbanos

El Castillo del Morro, un guardián a la entrada de la Bahía de la Habana y parte del conjunto patrimonial del Centro Histórico Urbano de la Habana Vieja y sus fortificaciones.

Por: Carlos Heredia Reyes

Resulta imprescindible preservar y proteger el patrimonio cultural y natural, una premisa esencial para el desarrollo socioeconómico y la reafirmación de la identidad de un pueblo.

Tal afirmación de hace más indispensable en el contexto actual en que vive el mundo, donde las guerras y las crisis se perpetúan, la destrucción y el saqueo de esa herencia alcanza niveles sin precedentes

 La preservación y defensa de nuestros valores patrimoniales han sido siempre principios esenciales de la Política Cultural de la Revolución cubana. También, el rescate y difusión de nuestras raíces y los antecedentes de la nación, para el beneficio de presentes y futuras generaciones.

 En la Constitución de la República de Cuba (1976), artículo 39, inciso h, se lee: “El Estado defiende la identidad de la cultura cubana y vela por la conservación del patrimonio cultural y la riqueza artística e histórica de la nación. Protege los monumentos nacionales y los lugares notables por su belleza natural o por su reconocido valor artístico o histórico”.

 El binomio conservación-restauración está indisolublemente unido. De ahí que el sistema educativo, como parte fundamental de nuestro sistema social, debe responder al reto de formar un hombre integral capaz de relacionarse adecuadamente con el medio ambiente, garantizando un desarrollo económico y social sostenible.

 Antes de 1959 no puede hablarse de políticas oficiales que reglamentaran activamente una conservación patrimonial. Hubo esfuerzos aislados, dignos de señalarse, tales como la restauración de la Catedral de La Habana en 1949.

 Los espacios declarados “Sitio Patrimonio de la Humanidad” son fruto de un profundo estudio e intenso trabajo de recuperación por el Consejo Nacional de Patrimonio.

 Ello permite que, hoy por hoy, los cubanos se sientan orgullosos de tener tantos lugares reconocidos internacionalmente. Estos son:

  • Centro Histórico de la Habana Vieja y su sistema de fortificaciones, 1982.
  • Valle de Viñales (categoría de paisaje), 1982.
  • Centro Histórico de Trinidad y su Valle de los Ingenios, 1988.
  • Castillo de San Pedro de la Roca, Santiago de Cuba, 1997.
  • Parque Nacional Desembarco del Granma, 1999.
  • Paisaje Arqueológico de las primeras plantaciones de café al sudeste de Cuba, 2000.
  • Parque Nacional Alejandro de Humboldt, 2001.
  • Centro Histórico de la Ciudad de Cienfuegos, 2005.

 La relación entre medioambiente y patrimonio constituye uno de los objetivos que defienden especialistas de la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana, del Consejo Nacional de Patrimonio y de la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba, entre otras instituciones.

 Ellos insisten en la necesidad e importancia de este vínculo en el proceso de gestión de los planes urbanos, para un desarrollo integral que armonice de forma sostenible las dimensiones humana, simbólica, comunitaria, social, económica y ambiental.

 Independientemente a los factores naturales que repercuten contra el buen estado de las instituciones patrimoniales, también existen muchos otros causados por indisciplinas sociales.

 En correspondencia con todo ello, el Estado cubano, a través de los órganos del Poder Popular, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, de la Oficina del Historiador de La Habana, del Consejo Nacional de Patrimonio, y de otras instituciones, incluidas las escuelas, desarrolla acciones dirigidas a proteger y rescatar todo ese patrimonio cultural y natural.

 Organizado por el Plan Maestro de la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana se desarrolló en mayo último el XVI Encuentro Internacional sobre Gestión de Ciudades Patrimoniales, reconocido regionalmente como el más importante de su tipo.

 En el evento se insistió en la necesidad de ganar en conciencia y en rigor para hacer cumplir las diferentes regulaciones que velan por el patrimonio de la capital, clave para construir la ciudad que queremos como parte del proyecto de desarrollo urbano.

 Ello sería sin dudas la mejor contribución que harían quienes residen, estudian y trabajan en La Habana a sus 500 años de fundada.